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27/01/2011

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¡Habla! - Columnas

 

Hoy me despertó un sueño, tipo pesadilla (al principio). Una vez más, de esos clarísimos mensajes que recibo estando dormido. -¿Dormido?- Una vez más, uno de esos momentos donde el sueño es tan lúcido que me lleva de una dimensión a otra, de aquella donde se me muestra la escena hacia esta donde tengo que actuar. Obedeciendo a mi sueño, estoy aquí muy temprano escribiendo, como hace rato que no lo hacía. El mensaje fue claro: ¡Habla! Dile a la gente que tiene que hablar si se siente mal. ¡Se puede evitar tanto dolor por complicaciones generadas al callar! Como todos los sueños, son extraños y sin obediencia a ninguna línea temporal, sin lógica, pero más o menos así fue lo que acabo de vivir...

Me encontraba en la cocina de la casa de mis papás y de repente veo sentada en el comedor, curiosamente en la silla de mi mamá, a mi "nana", una mujer extraordinaria llamada Regina quien pienso que fue la mujer que más me ha amado en mi vida entera. Un ser extraordinario, un ángel para mí aquí en la Tierra, quien me cuidó y procuró como quizá nadie en la vida, y ahí sentada, la veía abatida, cansada, con la diabetes que detectamos en sus últimos años de vida, y cuando me acercaba a ella, volteó su cara a verme y me sorprendió al ver claras afectaciones en sus ojos que yo jamás había visto y preocupado le decía:

- ¡Qué tienes Regi?

- Nada -me dijo luego de un clásico silencio que ya me comunicaba más.

- ¿Cómo que nada? ¿Qué te pasa? -le dije al verla tan cansada y abatida como nunca antes. Yo me empezaba a sentir muy mal en cuestión de segundos de tan solo verla así. La tomé de su mandíbula girándole la cara para que me viera fijamente ya que percibía cómo ella prefería no voltearme a ver directamente a los ojos así como para no preocuparme. Al intentar girar su cabeza la sentía tan débil, ¡tanto! E insistí: -Por favor, díme qué te pasa.

En silencio, simplemente comenzó a llorar y a fruncir el ceño en una clara manifestación combinada de dolor, pena y preocupación. La soltaba, la abrazaba y le decia al oído con el mayor amor que pudiera proferirle en ese momento: "Por favor dime qué te pasa, estoy aquí para curarte de inmediato".

- Es que desde hace muchos días me siento tan cansada, me duelen tanto mis piernas, se me ha nublado la vista y ya casi no veo de este ojo -y se señalaba su ojito izquierdo.

Yo me preocupaba tremendamente, sentía cómo de inmediato se arremolinaban dentro de mi cabeza, al fin doctor, una infinidad de líneas de investigación y diagnósticos presuncionales que me explicaran el porqué se sentía así y con un clásico diagrama de flujo que siempre se aparece en mi mente, ya analizaba todos los tratamientos y las mejores formas de tratarla y quitarle sus molestias lo más rápido. Sin embargo, en uno de esos procesos mentales, apareció lógicamente dentro de mí la opción de que este momento de tanto dolor era fundamentalmente por haberse quedado callada y no querer molestar con sus "cosas" a mi familia. De inmediato supe que se trataba de complicaciones a las que no se debería de haber llegado en ningún momento, de hecho, podrían haberse evitado perfecta y totalmente si mi Regi hubiera hablando antes. Sí, aunque también se combinó en mí un claro y muy intenso sentimiento de culpa por no haberle preguntado en mucho tiempo: "¿Cómo estás?", y con profunda atención invitarla así a hablar, observando todo lo que me podría decir incluso con sus silencios. Yo siempre tan ocupado en mis "estudios" para mejorar la salud de los demás, que no me detenía a ver con profunda atención la salud de los demás, y para colmo, precisamente de los que más me importan, de la gente que más quiero. Que horrible paradoja sentí al descubrir que quizá por tanto prepararme y estudiar cómo ayudar, dejo de ayudar. Me preocupa incluso que en este sueño mi Regi estuviera sentada precisamente en la silla de mi mamá por aquello de los simbolismos de "el lugar". Sé que hoy tengo que hablar con mi mamá y preguntarle con profunda atención "¿Cómo estás? ¿Cómo te has sentido?", y observar y escuchar todo, lo que me dice y lo que no me dice. Pero bueno, regresando a esa escena de mi sueño, en el momento en que estaba sintiendo todo lo que te estoy confesando aquí, en eso, súbitamente, como por arte de magia, cambiaba la postura de mi Regi, se hacía fuerte, se le limpiaban las "manchas tipo nube" que tenía en sus ojos, se transformaban plenamente frente a mí en unos ojos perfectos y brillantes, su piel se tornaba radiante y bella, salía un tipo de luz hermosamente resplandeciente de su rostro, y me volteaba a ver un un profundo amor indescriptible. ¡Fue tremendo ese momento en mi sueño! ¡Tanto amor me despertó o me sacó de ese sueño! No sin antes haber escuchado claramente un mensaje que me daba Regina sin necesidad de abrir su boca, simplemente la volteaba a ver a su rostro hermosametne transformado y con una divina mirada y sutil sonrisa sentí claramente cómo me decía:

- Levántate y escribe diciéndole a la gente que tiene que hablar. Diles que si se sienten mal, ¡tienen que hablar! Hay alguien muy especial que leerá esto y sabrá que tiene que hablar ya. Por eso vine hoy a despertarte con amor para que en tus palabras le digas a esa persona: "¡Habla!". Esa persona se puede curar. Esa persona puede detener claramente el avance de una enfermedad que ya empezó. La puede detener, incluso revertir. Pero tiene que hablar hoy quitándose esa pena al creer que va a preocupar a su familia. Si supiera que hablando le va a evitar tanta más preocupación precisamente a su familia. De hecho, amado Ale, aprovecho este espacio en el que me sigues escuchando -porque sí, sí soy Regi, yo te estoy hablando y me ha encantado aparecerme en tu sueño y saber que estas tan dispuesto a escucharme. Siento mucho haberme aparecido con un poco de dramatismo pero sabía que así me pondrías tanta atención como para volvernos a encontrar y cumplir juntos una misión aquí, pero de momento déjame volver con nuestra lectora...- sí, tú, querida... ¡habla! Tienes que hablar y decirle a tu hijo que te sientes mal. Y tú sabes que te estoy hablando a ti. Estoy usando a mi amado Ale para que a través de su cuerpo y su escritura, yo te pueda decir que lo que tienes está en un momento perfecto para ser curado, para detener su avence y más adelante revertir hacia la salud. Pero tienes que quitarte esa tonta vergüenza de no querer preocupar a tu familia. Tienes que hablar seriamente este día. Di todo lo que sientes, ¡absolutamente todo! Tanto el dolor físimo como el dolor emocional que te acongoja. Platica lo que desde hace cuántos días vienes sintiendo. No hagas caso de cuando tu hijo parezca alzarte la voz diciéndote que por qué no habías dicho nada antes. Comprende su molestia. Haz de cuenta que no dijo nada. No te perturbes y sigue hablando con detalle. ¡Habla! Si hoy hablas, todos nos estamos encargando acá, desde otra dimensión donde nos encontramos todos los que nos dedicamos a cuidarlos, de abrir los caminos y generar los encuentros para que llegue a ti y a tu familia la persona que tiene la solución a tu mal. Incluso, se generará la economía suficiente para solucionar el problema. Por favor no temas, no te preocupes por creer que si confiezas tu dolor, si hablas de tu gran molestia, solo generarás gastos que no queires que tenga tu familia. Tu familia tendrá más gastos si no hablas hoy. ¡Habla! Tienes que decir lo que sientes hoy. El dinero alcanzará para la solución. Hoy generaremos las circunstancias ideales que te invitarán a hablar y a ser escuchada. Lo sentirás clarísimamente. Confía. Habla. Hoy inicia la solución a tu molestia. Y bueno... ahora dejame regresar a despedirme momentánemente de mi Ale. 

Mi amado Ale, yo siempre estaré cuidándote. No te imagians el placer de verte tan bien. Yo siempre supe que llegarías a ser un gran hombre y siempre supe que eras mi doctor. Tú me cuidaste. Tú me traías mis medicinas para cuando me dolían tanto mis piernas. Tranquilo. No te me pongas triste o nostálgico por recordar aquellos dolorosos tiempos de mi experiencia como humana. Ve mi rostro. Desde aquel año en que partí hacia acá, ¡no te imaginas la maravilla que es vivir la siguiente experiencia de ser humano! Acá no existe el dolor ni el sufrimiento alguno. Desde acá te sigo cuidando. Tú bien sabes que basta que me invoques y estoy contigo para interceder. Incluso basta con que me pienses. Te llevo todo el timepo en mi corazón y te siento en el preciso instante en que me pienses. Y por cierto, ya deja de estar diciendo eso que de repente andas diciendo y que hasta en tu más reciente consulta le confesaste a unos pacientes. No Ale, todavía tienes mucho, pero mucho, por hacer allá en tu experiencia como humano. No te imaginas lo que vas a vivir este año. Yo te voy a cuidar, como siempre. Platícale a Raquelito tu sueño y dile que le mando mis bendiciones y mi permanente gratitud por cuidar a Epifania. Ambas estan cuidadas por mí también desde acá. Tu mamá está mejor que nunca y en unos días les dará una sorpresa de lo extraordinariamente bien que se estará sintiendo. Dile que sé bien lo que le preocupa y dile que ya está arreglado. Que sus oraciones han sido escuchadas y que no hay problema. Dile que por favor ya se deje de preocupar. Ha sido escuchada y dile que le garantizo que lo que desea se habrá de cumplir este año. Si es que le imprimes este texto que te estoy dictando o se lo lees, déjame hablar directo con ella aquí: "Señora... ¡esté en paz! Todo lo que nos ha pedido, se le concede este año. De hecho, esa ligera molestia que ha tenido a últimas fechas, es más que nada por querer decir lo que usted misma sabe que conviene callar, y eso es lo que le ha generado la molestia. No se preocupe. A usted se le escucha tan solo con lo que en su corazón pide. A partir de hoy se va a sentir como le dice Ale, "extraordinariamente bien". Ya verá. Le mando muchos saludos y le hablo en una platita. Usted sabrá a qué me refiero. Gracias señora". 

Pues bien Ale, te dejo por el momento en esta vía. Y no te andes pensando en lo que opinará uno u otro lector al confesar nuestro diálogo aquí. Esta nota ha sido dictada por una muy compleja relación que, con todo respeto, ningún humano entendería del cómo entrelazamos todas las circunstancias para que estas palabras lleguen a su destinatario final. Te amo Ale. Y sí, escuché clarísimamente cuántas veces me dijiste hoy por la mañana "¡Regi, te amo, te amo, te amo!"..., jajaja, si supieras cómo se escuchan los humanos aquí. Me encantó verte transformado luego de la preocupación que tuvimos que generar para llamar tu atención en el sueño. Qué hermoso que te siguieras preocupando por mí. Pero ya vez que bien me puse en un segundo e intenté compartirte una infinitesimal parte de la belleza, paz y armonía con la que se vive permamentement acá en la imagen de mi que viste al final. Me encanta ver tu sonrisa incluso mientras escribes estas líneas. Yo tambien te amo Ale. Cuida a los tuyos. Pon más atención a ellos. Saludos a Dany, a Danielito (que de chiquito ya vi que no tiene nada), a Sarita. Ella es una bendición. Téngalo presente y díganle que también yo la cuido desde acá. Es lo menos que puedo hacer al ver lo que ha hecho por cuidar de tu hermano y de tu mamá. Este año todos se llevarán una gratísima sorpresa. No me creas mucho si es precisamente este año porque acá se pierde la dimensión del timepo que se tiene como humano, pero calculo muy proto. Sigue siendo una bendición. Hablaré con Adriana. Ella también escucha entre sueño. Dile. Le tengo una muy grata sorpres. Elisa escucha más que todos ustedes. -Regi.

Querido lector, lectora: Estoy en "shock" por lo que ha "salido" en esta nota y que sé debo publicar. ¡Quiero decir tanto de esta experiencia! ¡Tanto! Pero paradógicamente sé o siento también que no debo decir más. Simplemente... ¡Habla! Se me arremolinan sentimienos encontrados por lo recien vivido. No quiero irme sin decirte o presumirte o comentarte -el calificativo no sé cuál sea el ideal- de lo orgulloso que me siento de haber obedecido todo lo que se me indicó hacer en lo que viví hace apenas tan solo unas horas. Literalmetne esta experiencia me despertó y me hizo levantarme de mi cama para venirme a escribir a mi sala. Me preparé un café, mismo que por supuesto ya se enfrió y prácticamente ni probé, me envolví en el silencio, y escuché tanto y tan claro lo que hoy te plasmé aquí. Literalmente, obedeciendo. Así que... ¡habla!

 

¡Vivo con entusiasmo!

 

-Alejandro Ariza.

 

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