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27/01/2011

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La envoltura del regalo y el regalo. - Columnas

 

En esta época donde tantas personas se dan unas a otras sus regalos navideños, acaba de llegarme un momento de inspiración que toca mi mente y corazón, con la tremenda revelación que puede tener la envoltura de un regalo con el hecho de conocer una oportunidad, y el regalo mismo con el hecho de tomar la oportunidad emprendiendo la acción inmediatamente luego de conocerla. ¡Es tremenda la revelación que siento ahora al grado de sentir el irrefrenable impulso por compartírtela!

Sé que muchas personas disfrutan la envoltura de un regalo, sé que muchas le dedican horas a la imagen, a la envoltura, al moñito, al color, a que quede finamente envuelto el regalo, a lo de afuera, pero, con todo respeto, en esencia ¡ese no es el regalo! El regalo es lo que viene dentro, lo que está guardado, lo oculto, lo que no ves de inmediato, la envoltura, por más bonita que sea, oculta la verdadera sorpresa que alguien pensó para tu bien. Imagínate la escena: alguien que le gustó tanto la envoltura, que prefiere no abrirla y nunca enterarse del regalo. Absurdo, ¿no crees? Pues exactamente igual de absurdo es cuando alguien conoce de una oportunidad que le presentaron, le gusta, la piensa factible y la siente como muy posiblemente transformadora para su vida... ¡y no la toma, y no emprende la acción de inmediato! Eso es recibir un regalo y quedársele viendo a la envoltura sin jamás abrirlo y descubrir lo que viene dentro, ¡el verdadero regalo! 

Aquí en mi analogía, abrir el regalo y disfrutarlo -sí, leíste bien, “disfrutarlo” dije significa ¡emprender la acción inmediatamente, al instante en que te enteras del beneficio que una oportunidad que te han dado a conocer puede traer para ti. Ninguna oportunidad lo es en verdad si no la tomas emprendiendo la acción inmediata al momento de conocerla y sentir que es algo bueno para ti. Es decir, jamás recibes el bien de tu regalo -casi me atrevería a decir que no recibes ni el regalo- si no lo abres quitándole la envoltura. Así de claro vino la imagen en este momento a mi mente.

Si recibes un regalo... piensa... piensa en todo lo que tuvo que pasar para que un regalo llegara a ti. ¡Alguien pensó en ti! Alguien pensó en tus gustos, en tus necesidades. Alguien fue a buscar ese regalo especialmente para ti, alguien desea dártelo porque te conoce y sabe el bien que te generará, alguien te lo envolvió para darte la sorpresa y que tú lo tengas que abrir, alguien te lo llevó, alguien te lo dio... y cuando lo recibes... ¡imagina que nunca lo abres! ¡No! ¡Por favor! ¡Tienes que abrirlo! Es un regalo específico para ti, y nunca recibirás el bien que trae si no lo abres. Piensa que Dios te manda un regalo con cada oportunidad que hace llegar a ti. ¡Piensa en todo lo que tiene que pasar para que una oportunidad llegue a ti! Alguien pensó en ti, alguien pensó en tus gustos, en tus necesidades, alguien buscó cómo podría satisfacerlas, alguien desea que soluciones tus pendientes, alguien te lleva la oportunidad hasta tus oídos, te la dice, te la muestra específicamente a ti, alguien te la comparte con entusiasmo porque sabe el bien que hay para ti en esa oportunidad... ¡y no la tomas, es decir, no emprendes la acción inmediatamente! Te dieron un regalo envuelto y nunca le quitaste la envoltura. Nunca. Nunca te enteraste del regalo. Nunca llegó el bien a ti... pero no porque no hubiera un bien dirigido a ti, sino porque cuando se dirigió a ti, ¡lo rechazaste!

Cuando en algún momento te preguntes algo como el por qué no llega el bien a tu vida, por qué no recibes bendiciones como te gustaría, por qué te parece que a unos sí les va bien y a ti no, por qué no cambia tu vida para mejor, por qué no se resuelven tus cosas como quisieras... piensa en esta columna y quizá descubras que la respuesta a cualquiera de este tipo de preguntas es porque tú mismo rechazaste la ayuda. No abriste el regalo. No emprendiste la acción que te recomendó aquella persona, o aquel anuncio, o aquella página de internet, o aquel libro o aquel programa de radio. No tomaste la oportunidad. ¿Qué quiere decir “no tomar la oportunidad? No emprender la acción que toda oportunidad cuando llega a ti implica. Te le quedaste viendo a la envoltura, y no abriste el regalo. ¡Abre el regalo! ¡Es su sentido existencial! ¡Un regalo no es para verlo, es para abrirlo y disfrutarlo mediante su uso! No tiene otro sentido un regalo. Hay un bien en él sólo cuando lo usas, solo cuando te atreves a emprender la acción que viene implícita en el conocimiento de toda oportunidad. ¡Abre el regalo! Arráncale la esencia a toda oportunidad que ésta tiene como único motivo para existir, el uso que tú le das mediante tu acción inmediata. Qué conozcas una dieta, eso jamás te hará el bien de bajar de peso. Solo hasta que emprendes la acción inmediata por el hecho de conocerla, es que permites que el bien suceda en ti. Querido, querida: ¡tienes un poder enorme dentro de ti! Un poder que sólo y exclusivamente lo prendes tú y nadie más que tú, mediante tu atrevimiento a emprender la acción inmediata. 

¡Te tengo un regalo! ¡Este conocimiento! Por favor, en cuanto llegue una oportunidad a ti, ¡tómala! ¡Atrévete a vivirla actuando con y por ella! Por más desarrollada que tengas tu imaginación, ¡jamás podrás saber hasta donde te puede llevar la vida si no tomas la oportunidad que se te está presentando mediante tu acción concreta en ella! No creas en tu ego que cree saber del futuro como si fuera un visionario. Tu ego es ciego. ¡Ve e investíga tú! El visionario es tu corazón, te verdadero yo. Te repito, tu ego es ciego. Prueba. Recuerda: no hay mayor manifestación de ignorancia que rechazar algo de lo que no se sabe nada. Tienes que atreverte a probar cuando llega una oportunidad de mejora a ti. Es una invitación de Dios mismo te está enviando, Él es Quien está respondiendo a muchos de tus llamados. ¿Alcanzas a ver el colmo de que no contestaras cuando tú mismo llamaste? 

No te quedes viendo a la envoltura. ¡Abre tu regalo! Créeme en algo: si llegó a ti, es porque se trata de algo absolutamente necesario para ti. Si se te presenta una oportunidad es un paso absolutamente necesario para tu prosperidad. ¿Por qué afirmo que es absolutamente necesario para ti? Por el simple y poderoso hecho de que llegara a ti. No hubiera llegado a ti si no fuera para ti.

Recibe bendiciones (vienen adentro de la envoltura del regalo).

¡Emoción por Existir!

-Alejandro ArizA.

 

 

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