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27/01/2011

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Cinismo: la historia se repite. - Columnas

 

 

Estoy en “shock”. Muy pocas veces siento esto, sobre todo por el origen del mismo. Y esta breve nota sin duda, no creo que llegue más allá de una catarsis en la que espero surjan chispazos de luz al tiempo que observo plena oscuridad, de eso se trata muchas veces mi filosofía de vida, Nueva Conciencia.

Quiero empezar con una base conceptual, la definición de la palabra “Cinismo” que arroja el diccionario de la Real Academia Española: “Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. Imprudencia, obscenidad descarada”. Créeme, he usado muchas veces en mis conferencias la palabra “cinismo” para explicar alguna coyuntura donde aplica meritoria por la explicación en turno. Pero así mismo he de confesar que nunca me había detenido a leer con total atención la definición que arroja el diccionario. Sin duda, lo que apenas hoy aprendí por éste en cuanto a la magnitud conceptual e implicación de la palabra, ha sido de mucho mayor envergadura y trascendencia de lo que yo sentía en la intención del uso de esa palabra en mis discursos. Sentado en mi sala, con la mano en la frente y en total silencio, me ha costado salir del asombro, pero más aún, cuando hace unos minutos escucho una entrevista donde un ex presidente mexicano, con toda fuerza y contundencia, afirma lo siguiente: “Reconozco haber tenido un gran cinismo en mi gobierno, el cinismo que se necesita como presidente”. - Miguel de la Madrid Hurtado, Ex Presidente de México.

Por supuesto que no me asombro como mexicano sino más bien me conmociono como ser humano, siendo ésta última referencia hacia mi persona con la que más me identifico en abismal comparación con la primera. Aún así, al igual que quizá muchos mexicanos, en esta semana me impresionó la entrevista que afamada periodista mexicana, Carmen Aristegui, le hiciera al ex presidente de México, Miguel de la Madrid, una entrevista que sin duda resultó en la mejor cura contra la Influenza Porcina. Así se mueven los medios, así se maneja la atención de la opinión pública. Así mismo sé, bien sé, que nada, absolutamente nada, de lo que reveló esta entrevista e incluso otro fragmento que yo escuché hoy, es nuevo. En el cinismo de la política no hay nada nuevo, la historia se repite una y otra vez. La única diferencia quizá para mí, es que hoy le dediqué tiempo a pensar un poco en ello. Nunca antes en mi vida me distraigo con el “quehacer político” de mi país, mucho menos del de cualquier otro. Y no me distraigo porque tengo tantas cosas buenas, verdaderas y hermosas que crear para la vida, que sinceramente no tengo el espacio en mi agenda, la real en papel y la decidida en el auto-cuidado de mis emociones, para ello. Sin embargo, hoy se sucedió la excepción y por ende el asombro, y tras de él la catarsis aquí plasmada en posible necesidad.

Hoy, durante varios minutos, me di permiso de actuar como testigo ocular y auditivo de un pasado en extremo corrompido, hoy me dolió el corazón. Hace mucho, pero mucho tiempo que no me sentía así, específicamente por la causa: un motivo en la identidad de muchos humanos con poder. La maquiavélica actitud en ciertos líderes. La maldad que todo humano conservamos como una opción constante. La innegable evidencia del cómo personas de enorme poder optaron por ella. Aunque esto se confiese “en la libertad de expresión que aumenta con los años”, un fenómeno político en mi país, en las más altas figuras, ex presidentes, es exactamente igual que lo que anoche inundó también mis ojos de lagrimas al ver tres capítulos seguidos de la extraordinaria producción de “Los Tudor”, la historia del rey Enrique VIII, tan extremamente apegada a la historia real, y en donde una vez más atestigüé el mismo pasado corrupto inundado de indescriptibles abusos del poder, cinismo vil y tremendamente deleznable, ejercido desde las más altas esferas políticas y religiosas, ¡incluso cinco siglos atrás! Me ha sorprendido tremendamente cómo la vida me ha puesto tan extremadamente cerca lo sucedido a tan extremadamente lejana distancia, apenas anoche veo lo sucedido hace casi 5 siglos, y hoy por la mañana veo lo sucedido hace 20 años y comunicado hoy. Lo que sucedió hace casi 500 años en Inglaterra, lo sucedido hace 20 años en mi país y lo que pasa hoy, es simplemente una historia que se repite... y que bajo el más elemental análisis de una tendencia... podría afirmar que se repetirá y se repetirá y se repetirá. [En este momento de mi escritura tuve el impulso de escribir aquí: “No hay nada que hacer”, mas de inmediato me contuve y una intensa parte de mi interior que hasta sudar me hizo en este preciso momento me dijo dentro de mí: “Así como también se repetirá y se repetirá y se repetirá la bendita opción de elegir entrar a ese nivel de conciencia u optar por una Nueva Conciencia que siempre se sucederá en paralelo”. ¡Ah! Cuán me ayudó esa voz en mi interior].

Hoy se develan tronantes hechos que conmocionan la opinión pública de lo sucedido hace 20 años en las más altas esferas políticas de México, hoy mismo escuché una imponente entrevista que otro aún más afamado periodista, Miguel Ramos, le hiciera a Carlos Salinas de Gortari, hoy, apenas hoy, yo me enteré de lo que “realmente” sucedió hace casi 20 años en mi país... pero... ¿Dónde estaba yo en aquel entonces mientras sucedían aquellas atrocidades en tiempo real?... Estaba totalmente absorto y embebido a mis 20 años de edad en las ideas que me enajenaban en forma total: la creación de una Nueva Conciencia. Todo mi ser, todo yo, en mente, cuerpo y alma, sólo tenían un objetivo: crear Nueva Conciencia, expandir el bien usando los talentos que descubría poco a poco que Dios había sembrado en mí. Hoy, casi 20 años después... constato que sí, efectivamente, la historia siempre se repite, una y otra vez, pero dentro de esa repetitiva historia, siempre, ¡siempre!, se repite la bendita capacidad para elegir en dónde enfocar nuestra mente, en la luz o en la oscuridad. La historia se repite. Desde siempre ha existido -y seguirá existiendo- elegir trabajar para la luz o para la oscuridad. Anoche llegué a uno de mis más grandes asombros cuando vi, con la magia de una súper producción que te envuelve y te hace sentir plenamente aquella época, la inmadurez, el abuso pleno del poder, la más grande traición, el más deleznable cinismo, por parte de rey Enrique VIII y gente de poder en su Corte, sin dejar de observar hoy, a la mañana siguiente, exactamente el mismo comportamiento e incluso mismo los tipos de discursos y el uso de la palabra por parte de Carlos Salinas de Gortari o Miguel de la Madrid que por Enrique VIII y gente de su Corte. Cuando sincronísticamente tienes el paralelismo frente a ti, no deja de asombrarte. Me impresiona cuando con quien vi anoche los capítulos de “Los Tudor”, en un tremendo momento de la decapitación injustificada de gente inocente, me dijo: “¡Caray! Eso se acostumbraba en aquella época...”. Mientras que la costumbre de hace casi 500 años yo la alcanzo a ver apenas la semana pasada en las decapitaciones que el narcotráfico hace en este país. Cinismo, la historia se repite. Antes se mataba gente para que no hable, y hoy también, incluso se ha enterrado en vida a Miguel de la Madrid con la carta consecuente a las 24 horas de su entrevista donde se le orilla en forma intuitivamente amenazante a ser interdicto. Caray, qué dicha que no me dedico a analizar todos estos casos... revelaría tantas cosas que sé perfecto que la mayoría de la gente no ve.

Cuando en la fantástica serie “Los Tudor” vi al pueblo de Inglaterra (escenas con gente muy pobre e inculta) aplaudir cuando se decapitaba a alguien por “lo que se les había dicho a ellos como causa de tal castigo”, y que así el pueblo se enteraba como acto meritorio..., y uno como espectador de “la verdad” que muestra la historia, como ese “tercero, observador”, se entera de que la noticia “fue fabricada en su totalidad”, para ser llevada hasta los oídos del pueblo y así obtener el gusto y aceptación de este ante las medidas tomadas por el poder, alcancé a notar que no difiere absolutamente en nada del sistema actual, donde los medios son con toda evidencia -hoy revelada y desde siempre supuesta- comprados por quienes quieren que el pueblo sepa determinada información y así manipular la opinión pública. Cinismo, la historia se repite.

Pero aún dentro de esta observación, insisto, qué bendición que en la historia también se repite el coraje y las agallas por mantenerse fiel a una convicción de un Tomás Moro, misma fidelidad a su propia filosofía que le costó la vida, como fuera el caso del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, al igual que hoy en día muere gente, literal o funcionalmente (como han hecho con De la Madrid), por decir la verdad. Qué bendición que se repite la historia siempre presentándose la opción de elegir entre el bien y el mal. Lo que se repite y se repetirá siempre es la presencia de esas dos opciones. Qué dicha de que se repite la historia siempre presentándonos la opción de estar en el estrés del personaje central de una maquiavélica obra, o en el pacífico relajamiento de ser un mero observador al tiempo de ser un hacedor de propia vida. Qué hermoso que se repite la historia en donde mientras, y al mismo tiempo, había gente dedicada a saquear a un pueblo o país, también había gente que enfocaba todo su tiempo a ayudar a otros inventando cómo servir mejor. Qué gloria hay en la perenne opción para elegir entre las demandas de tu ego y las opciones de tu espíritu. Por lo pronto te digo que elegir mayoritariamente lo que nos brinda nuestro espíritu, te lleva a una magia, a una dicha, a una gloria aquí en la Tierra, con una constante... ¡Emoción por Existir! -Alejandro Ariza.

 

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