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27/01/2011

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Sí, me tienen muy actualizado con todo lo que pasa en NC y Alejandro Ariza

No, casi no reviso facebook ni twitter

No sabía que tenían presencia en redes sociales

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El más grande escenario. - Columnas


Fruto de la fantasía de mi imaginación, surgió esta breve historia…

“Era una fresca noche del 11 de noviembre cuando Fernando pudo tener contacto directo con quien hacía mucho lo deseaba. Un contacto extraterrestre. El diálogo fue increíblemente amable, pero a la vez muy fuerte para el entendimiento terrícola de Fernando. Él siempre había escuchado que hay inteligencias superiores allá afuera del planeta, pero nunca había sentido cómo una inteligencia así podía hacerlo sentir ineludiblemente inferior en esa misma cualidad. El extraterrestre se presentó en forma de humano y en un lugar común. De hecho, para cualquiera que lo viera rápidamente, podría pasar desapercibido al ser confundido con uno más de tantos humanos ahí reunidos. Así fue como lo alcanzó a ver Fernando, pero a diferencia de la mayoría, escuchó con fascinación varios de los conceptos que este ser le vertía y así, con el nivel intelectual de Fernando, pudo deducir que sin duda alguna se trataba de alguien no humano, alguien fuera de este planeta, que con cierta amabilidad había iniciado el diálogo:

  • -       Pues bien, todo período se cumple y toda espera termina. Tú siempre habías querido entrar en contacto directo con una inteligencia superior y hoy nos hemos presentado en forma de humano para tu mayor aceptación y más fácil comprensión. –dijo el extraterrestre a Fernando.
  • -       ¿En verdad eres extraterrestre?
  • -       Tú lo podrás sentir demostrado en breves minutos, sin embargo, para responder a tu pregunta concreta, la respuesta es: sí.
  • -       Bueno, creo que no te debo pedir que me lo demuestres porque pienso que me asustaría y mejor aceptar esa “forma” humana que adquiriste para sentirme más cómodo platicando, ¿cierto?
  • -       Cierto. Por eso lo hemos elegido así
  • -       ¿Por qué si estoy platicando “sólo” contigo, me respondes en plural? He notado que así le hacen muchos de los mensajes canalizados. Es moda o qué.
  • -       Porque somos muchos los que ahora mismo nos comunicamos contigo. Para tu humano entendimiento nos concretamos en “una” materia, esta forma de humano que adquirimos para este diálogo. Pero somos varios, ya que en nuestra dimensión, todos somos uno y lo percibimos con total claridad. Ya pronto ustedes lo notarán. Tú ya has empezado poco a poco.
  • -       ¿En serio?
  • -       Sí. Y lo sabes. Pero si nuestra plural identidad te perturba, puedo también hablar en primera persona para beneficio tuyo. Así que aquí estoy, hablando yo contigo aquí y ahora.
  • -       Sin duda te siento más humano así. Pero en fin, habla como más te plazca. Yo aquí intento aceptar este encuentro.
  • -       Tienes en mente desde hace días una idea que comentar aquí.
  • -       Sí. Es que la verdad… no sé si sepas mucho de cómo nos movemos aquí en la Tierra, pero en este planeta todavía hay miles de millones de personas que no creen que exista vida extraterrestre.
  • -       Te confieso que nosotros pensamos igual, con respecto a ustedes.
  • -       ¡Qué?
  • -       Me refiero a que nosotros, cuando durante décadas y décadas, hemos bajado a investigar cómo se comportan entre ustedes, los que nos dedicamos a investigar nos hemos sorprendido del sistema de comunicación que ustedes tienen basado fundamentalmente en la mentira. Y cuando regresamos a nuestros planetas y a nuestras dimensiones, y comunicamos el reporte de cómo interactúan ustedes como humanos, la frase más común de los millones que escuchan nuestros reportes allá en nuestra otra dimensión es: “No creemos que pueda haber vida así en la Tierra, no puede haber vida así”.
  • -       ¡Eso dicen de nosotros allá de donde eres?
  • -       Sí, es común escuchar: “No es posible la vida así en la Tierra”.
  • -       Pues cómo ves que sí.
  • -       Lo mismo te digo cuando ustedes dicen que no es posible la vida extraterrestre.

Y ahí estaban los dos sentados, uno frente a otro, ambos sorprendidos de cómo en sus planetas se expresaban casi igual: “No creemos que exista vida así…”, y “Pues cómo ves que sí”. Aunque el invitado de Fernando era aparentemente común, lo que no podía ocultar era el enorme tamaño de sus ojos, específicamente de su iris, aunado a la casi total falta de esclerótica (la parte blanca del ojo). De esa forma, al admirarse, más impresionante se veía. El diálogo continuaba…

  • -       Entonces allá no creen que haya vida así aquí –dijo Fernando.
  • -       Pensamos que sea casi imposible, pero como me lo acabas de decir: “Pues cómo ves que sí”, y en forma muy parecida es como respondemos a los millones que no lo creen posible allá.
  • -       Bueno, no es que sea para presumirse pero entonces tenemos lo nuestro, ¿no? Mentirosos, mentirosos, pero nos las ingeniamos para entendernos aún así.
  • -       Eso es admirable Fernando. Tú lo estás diciendo a manera de juego, pero durante mucho tiempo incluso nosotros no entendíamos cómo intentaban entenderse si no se decían la verdad. Unos se mienten a otros con extrema facilidad, la mentira es el patrón de comunicación más frecuente entre ustedes y donde para muchos, ya es inconsciente. Grandes mandatarios crean discursos basados en a mentira y la falsedad. Sus medios de comunicación, sólo se dedican a expandir esa misma mentira sabiendo que lo es. En verdad, nos sorprende que puedan vivir así. Hemos llegado a observar cómo muchos de ustedes incluso pagan grandes sumas de dinero para ir a ver en un escenario a alguien que les miente haciendo lo que ustedes llaman “magia” pero que ustedes mismos saben que son trucos –mentira- y lo disfrutan tanto, les divierte. Nos admira desde la infidelidad que ustedes ocultan para mantenerse en un escenario donde se aparenta amor, hasta la mentira que tanto gozan desde su más tierna infancia, la de Santa Claus y/o los Reyes que les traen regalos si se portan bien. Disfrutan desde niños con la mentira que manipula.
  • Fernando no sabía qué decir ante lo apabullante de esa verdad. Pareciera que efectivamente todos los humanos sabemos de este estilo de comunicación falsa, pero donde también existe cierto proceso de semi-decodificación que alcanzaba a generar entendimiento entre las partes e incluso disfrute. Aunque Fernando sólo atinó a comentar…
  • -       No sé qué decirte. Y no sé porque efectivamente tienes razón. Ahora que lo dices así, pues es verdad. La mayoría acá miente por sistema.
  • -       ¿Y cómo quieren avanzar así? ¿Cómo quieren conocerse? ¿Cómo saben hacia dónde van como sociedad con esas condiciones de comunicación basadas en mentiras, patrañas y engaños?
  • -       Quizá más bien por eso es que no sepamos a dónde vamos.
  • -       Y si siguen así, seguirán sin saberlo.
  • -       ¿Tendrá solución esto?
  • -       Depende de ustedes. Depende de que un número suficiente de personas se den cuenta, y elijan vivir en la verdad.
  • -       Como lo recomiendan las religiones.
  • -       Prefiero no tocar ese tema por la susceptibilidad que tienen muchos de ustedes en el mismo. No se puede hablar de verdad total si se toca una religión. Varias de las religiones que ustedes tienen las han inventado basadas en inmensas mentiras que, con el tiempo, nadie puede demostrar que lo son. Y así se perpetúan.
  • -       Tienes razón, es delicado este punto. ¿Por qué nos mantenemos mintiendo?
  • -       Precisamente por lo que acabas de decir… porque los “mantiene”. Se han creído tanto sus mentiras, que con el tiempo funcionan como referencias para sustentar su conducta. Si de un momento a otro les quitáramos esas referencias con el manejo de la verdad total, podría ser caótico para sus niveles de conciencia, muy posiblemente no sabrían que hacer con la nueva realidad, con la verdad. Ya es muy sólida la mentira para sus creencias. Sus mentiras ya funcionan como piedra angular desde donde construyen. Por eso puede resultar tan delicado saber la verdad.
  • -       No pues entonces ni le movemos.
  • -       Exacto, precisamente por eso no quieren saber la verdad. Ya parece no convenirles tanto. Podría generar locura colectiva. Pero… ¿te digo algo?
  • -       Pues para eso estamos aquí.
  • -       La van a saber.
  • -       ¿O sea pronto nos volveremos locos todos?
  • -       No, sólo los que no abran su corazón y su mente a la verdad y se obstienen por creer en sus mentiras ancestrales. Pero esto no podrá avanzar hasta que se sepa la verdad… la verdad ancestral.
  • -       No sé si reír o llorar. No sé si alegrarme o preocuparme.
  • -       Dependerá de tu deseo por saber la verdad y vivir en ella.
  • -       O sea, si la deseo me va a ir mejor.
  • -       Puedes apostar en ello. El hecho es de que recomendamos, bueno, recomiendo que vivas más la verdad. Desde la comunicación que tienes tú contigo mismo, hasta los diferentes círculos de intimidad que te van rodeando: la comunicación con tu pareja, con tus familiares y amigos, tus colaboradores y con la sociedad en general. Pero empezar contigo ya sería algo bueno.
  • -       Y si eso hacemos todos, automáticamente todos nos empezaríamos a beneficiar, ¿cierto?
  • -       Estarían más preparados para el gran salto.
  • -       ¿Qué salto?

Y continuaron hablando durante horas…

Hoy he querido mostrar parte de un diálogo fruto de la fantasía de mi imaginación. Y para entender más la sorpresa que tienen en otros planetas acerca del tipo de comunicación que llevamos en el nuestro, es que te quiero comentar brevemente el daño que nos hacemos mintiéndonos, ocultando y falseando información. Como humanos tenemos esa optativa característica. Y tristemente se debe al “monstruo” que hemos inventado (otra mentira) y que nos persigue haciéndonos creer en un “modelo ideal del deber ser” que al no cumplirlo, entonces mentimos para ajustarnos lo más posible al molde que precisamente inventamos. ¿Me expliqué? Si lo logré, se debe percibir la inconmensurable magnitud del colmo. Mintiendo creamos un patrón ideal del ser, para luego al no poder cumplir con él por haberlo inventado con tan altos estándares, mentimos diciendo y actuando para intentar acoplarnos a él. Y así es como la mentira surge de no poder cumplir con el estándar de la pareja ideal, del padre ideal, de la madre ideal, del alumno ideal, de hijo ideal, de la hija ideal, del jefe ideal, del empleado ideal, del amigo ideal. ¡Ya lo vas notando?

            Yo mismo generé un parámetro de amigo ideal, de empleado ideal, de trabajo ideal, hasta de alma gemela y flama vital compartida ideal, con todo lo que he podido estudiar en mi vida. Todo eso ha sido información con la que creé un modelo… un modelo que hoy, con Nueva Conciencia, entiendo muchas veces inalcanzable, donde mi ideal ya lo percibo como utopía. Por ejemplo, yo mismo pensé que quién más quiero no podría ocultarme cosas o mentir. Y hoy veo que sí y con cierta frecuencia y asombrosa facilidad. Tengo dos opciones: frustrarme y entristecerme porque el ser al que más quiero me oculta algo, o… -una opción más inteligente- bajar el estándar de aquel modelo ideal y encontrar que así, puede acoplarse perfectamente. Al eliminar la gran mentira (el modelo ideal) entonces se elimina la mentira subsiguiente, el comportamiento que intenta alcanzar el modelo ideal y no lo logra. Así, he entendido a ultimas fechas el comportamiento humano. Todos mentimos. Todos ocultamos.  Y todos lo hacemos porque el modelo ideal ha sido tan alto que nos asusta no poderlo cumplir. Entonces, llevamos una doble vida: la real y la del más grande escenario. La real es la que sólo nosotros conocemos y que, para no sentirnos deplorables ante el juicio crítico de la sociedad, preferimos ocultar, incluso con el paliativo autopercibido de no mentir, sino tan solo ocultar, algo que no obligadamente es una mentira, no es un falso relato ni embustero argumento expresado, sino más bien, la ausencia de tal. Incluso, nos refugiamos cómodamente esgrimiendo la defensa intelectual de la referencia psicológica en donde se “demuestra” que es sano mantener una parte oculta de nosotros. Pero movemos hacia esa parte “sana” todo aquello que queremos ocultar, bajo el maquillaje de que es la parte sana. ¿Pero cómo saber si eso pertenece de facto a esa parte sana y a la vez oscura de la personalidad o no, pero la movemos ahí a conveniencia? Para los ojos de un terapeuta es tan extremadamente evidente cuando alguien nos oculta o nos miente… tanto. Pero en verdad tanto, que si la prudencia y el amor nos gana, lo único que nos queda es fingir demencia o falta de percance. Y bajando el estándar de lo que una relación ideal podría ser, empezamos a acoplar la realidad con una menor fantasía y así experimentamos mayor paz y armonía.

            He notado que la gente mentimos, y que quizá, la parte más llevadera es la convivencia con quien menos oculte y mienta. Ya eso ya es una enorme ganancia para como está la sociedad. Y por prudencia, no abundaré más en el tema. Quizá lo haga en mi siguiente programa de televisión por Internet (NCTV) con el tema de “Confianza”. Quizá lo haga soslayadamente, y es que el tema es muy extenso.

            El hecho es que la única manera de ir sintiéndose mejor en esta vida es vivir más en la verdad. Y si se puede, tener la dicha de tener a alguien con quien vivirla. Eso es parte del paraíso en esta Tierra. Y como esto no se puede con todos, por la simple y poderosa razón de diferencias en niveles de conciencia (núcleo de la aceptación y/o rechazo) es que el resto nos toca vivirlo en el más grande escenario: el mundo en general. Eso es el mundo, el más gran escenario. Donde sólo se muestra en escena lo que convenga a los dueños de la obra, más no lo que realmente sucede.

            En México ha sido un shock las noticias de última hora, como el “accidente aéreo” donde perdió la vida un célebre joven político. En algún momento llegué a pensar cómo los políticos y medios de comunicación ofenden la inteligencia del mexicano con sus versiones, pero cuando deduzco que sí hay gente que lo pueda creer, ya mejor no digo nada. Y eso es lo que pasa, algunos ya mejor preferimos no decir nada, solo constatamos que hay un escenario y ahí se montan las coreografías que más convengan a los interesados, para vivir un mundo “desde el escenario” para que eso sea lo que se vea y por ende desde ahí se juzgue, aunque todos estemos ya de acuerdo en que todo ese escenario es falso. Viéndolo así… ¡qué increíble se percibe, no crees? Ya todos estamos de acuerdo en que es falso, pero todos hacemos como que nos lo creemos… quién sabe para qué. Sin embargo, para los que estamos fuera de ese escenario, alcanzamos a ver con asombro en el backstage cómo se pueden llegar a inventar patrañas que a base de repetirlas (algo que profesionalmente hacen los medios de comunicación) pueden llegarse a creer como verdad. Manipulación elemental con un gran espectáculo. Cuando por algún lado me enteré de una versión que decía que el avión que venía adelante “iba tan rápido” que generó una gran turbulencia que tiró al avión detrás… no me quedó más que reír. Si eso fuera cierto, ¡cuánta angustia viviríamos los viajeros frecuentes! Viviríamos dentro de la cabina del avión rezando porque el de adelante no le acelere. En verdad que quien no tenga idea de las fuerzas vectoriales podría creer en la versión del más gran de escenario, pero para los que medio entendemos, que curioso que un avión tenga caída libre y no siga inercia de vuelo, qué curioso que súbitamente desaparezca de radar cayendo casi en vertical, qué curioso que no diera tiempo de avisar de alguna emergencia en todo el tiempo de su descenso. ¿En verdad habrá quien no vea esto? O bueno, como todo, lo más conveniente es no verlo y creer en el más grande escenario.

            Una publicación que está obligada para quien quiera saber un poco más de verdad, es lo que muchas veces ya he recomendado en alguno de mis comunicados, la revista electrónica Índigo Media (www.indigomedia.com), siendo esta un exquisito manjar para quien se quiera acercar un poco al backstage del más grande escenario, aunque viéndola ocasionalmente y con medida por su franca tendencia al drama, misma que yo no recomiendo. Lo único relativamente frustrante es que, ahora sabiendo más verdad, podrás observar que no se hace nada, porque ya no se puede. No queda más que observar con asombro lo que hemos creado como sociedad. Hubo un accidente así el sexenio pasado. Un helicóptero que fue derribado por un misil y donde la revista Índigo publicó la fotografía del “boquete” en la parte trasera del helicóptero. La versión oficial: fue un accidente. Y luego se manejó la información como clasificada por 12 años. Traduzco: por decreto, se prohibió tener acceso a toda información relativa a ese “accidente” durante los siguientes 12 años. Carpetazo y ahí muere. Una orden a los medios de comunicación para que no se volviera a tocar el tema. ¿Cómo ves? Igualito que cuando en una relación de pareja, al que lo atraparon en la mentira, se levanta de la mesa y dice: no diré más de esto, y se va. ¡Pues claro! No pudo soportar el embiste de la Verdad, entonces mejor cuelga el teléfono, o se levanta y se va, o se desaparece, o dicho más nice, se clasifica la información.

            En el famoso atentado de septiembre 11, cuando yo Alejandro Ariza vi las primeras escenas del avionazo en las Torres Gemelas, lo primero que dije fue: “…es imposible que un avión derrumbe tan verticalmente a un edificio así”. Acepté mi posible ignorancia al respecto y le pregunté a alguien relativamente cercano a mí que se ufanaba de ser ingeniero civil y me envió la “explicación” que por diseño y vectores y tal, se podría colapsar. Nunca le creí. Siempre he sabido del acrecentado ego de este joven ingeniero y no era difícil entender que quería dar una explicación que satisficiera la imagen mostrada. Pero nunca le creí. Inteligente y pacíficamente no lo dije y simplemente me remití a decir: “Aaahhh…, lo que es no saber de ingeniería civil. Gracias”. Pero para mi limitada mente, la escena que vi era totalmente compatible con escenas que tenía guardadas en mi memoria en derrumbamiento de edificios mediante colocación de explosivos. Años después, lo que yo siempre supe y vi, se empieza a confesar, fue derrumbamiento por explosivos. ¡Y qué se va a hacer al respecto con esta atroz verdad! Nada, porque no nos basamos en la verdad, sino en el más grande escenario: la mentira generada por los círculos de poder y mostrada constantemente por los medios. Entonces fue Osama bin Laden mandando aviones y dejemos de molestar. Y qué tal el otro “avión” que se estampó en el Pentágono, un avión del que no hay rastro alguno. La versión: fue un impacto que generó tanto calor que fundió el avión y desapareció. Curiosamente, las cámaras de hoteles cercanos que desde sus pisos superiores pudieron filmar qué fue lo que colisionó en el Pentágono, se confiscaron y nunca salió a la luz pública. Te digo, el más grande escenario. Ya le estoy creyendo al extraterrestre de lo que dicen allá de nosotros, bueno, es decir, en el fragmento de novela fantasiosa con el que empecé esta nota.

            Recuerdo como si fuera ayer cuando en una de mis conferencias en cierta ciudad, hablé con tal pasión de mi país y del orgullo que varios líderes tenemos por la verdad, que terminé empapado en sudor y temblando de la emoción. A final cuando en el lobby del teatro estaba dando la sesión de autógrafos, un adulto ensombrerado se me acercó por atrás y me dijo al oído: “Aquí, a gente que ha dicho menos de lo que usted hoy dijo, la han matado…”. Así, bien motivado me decidí a no regresar a ese poblado a dictar mis conferencias. Mejor permitir que sigan dando función otros funcionarios en el más grande escenario. Al final de esta nota verás la maravilla que este planeta ofrece, donde puede suceder un casi milagro: cada quien su mundo.

            No escribo más ejemplos de mentiras del más grande escenario porque esta nota sería inacabable. Los políticos que he tenido como pacientes, las celebridades que he podido atender en consulta, y donde me ha puesto la vida, me ha llevado a constatar la magnitud del más grande escenario. Y sé que tú conocerás más de este absurdo, donde la mentira es noticia y se decreta tomar como verdad para que a partir de ello se tomen medidas. Tu y yo, sólo somos público espectador que no debemos cuestionar la obra, sino solo entretenernos con ella. Igual que una función teatral. Yo que soy tan amante del teatro musical, en el tema de hoy viene a mi mente una de las clásicas canciones dentro de a su vez un clásico del teatro musical: Chicago. Donde Billy Flint –curiosamente un abogado- tiene que defender a sus clientes, mujeres asesinas, y demostrar mintiendo que ellas no tuvieron la culpa. Esa canción se llama: “Apantalle”. Utilizando la tecnología de Nueva Conciencia, te compartiré esta canción para que la descargues  al final de esta nota y… escúchala bien. Es un abogado aconsejando a una de sus clientes.

            ¿Qué solución veo? Alcanzo a ver dos. 1) Vive tu verdad y permite pacíficamente al mismo tiempo que el más grande escenario siga dando sus funciones. Se puede coexitir en los dos. En uno te entretienes y por integridad te mantienes al margen, mientras que desarrollas dentro del mundo, tu propio mundo, aquel donde realmente vives y te sientes vivo, donde la membresía consiste en decir la verdad cada vez más y más. Verás que incluso habrán rangos en ese tu mundo, donde a mayor verdad, más alto el rango. No hay que pelear con nadie, no hay que pedirle a nadie que diga la verdad, sino que sólo por afinidad te irás juntando con quienes tengan tu nivel de verdad, y así mismo tú permitirás que lleguen a ti sólo quien tenga tu grado de veracidad. Lo demás, amorosamente recomiendo que los vayas dejando en el más grande escenario. Y disfruta de la función, no la juzgues, sólo queda entretenerte sabiendo que sólo para eso está. Es mero entretenimiento, como todo lo que pasa en un escenario. Y 2) Cultívate, lee. Mientras más información veraz tengas, más distinguirás el escenario. Normalmente la mayor veracidad viene por escrito o por tradición oral de grandes maestros. Acércate a ellos o a la lectura. Los otros medios de comunicación suelen ser parte del más grande escenario. Claro que hay excepciones, pero no es la regla.

            Desde hace mucho, mucho tiempo, quizá ya casi 2 años, recibí un extraordinario documental que muestra varios hechos del más grande escenario, una película llamada “Zeitgeist”, palabra acuñada del alemán por Geist que significa espíritu en cuanto a ambiente o cultura y Zeit que significa tiempo-era, entendiendo así esta palabra como “clima intelectual o cultural de una era”. Por prudencia, en aquel entonces no la compartí más que con mi más cercano núcleo de amigos. Y para colmo, varios de ellos no la vieron porque “estaba muy larga (2 horas)” y no tenían tiempo. Bien… una muestra más de que no era su momento de recibir esta información. Hoy, ha pasado el tiempo, y  me sorprende que algunos de mis lectores han pedido mi opinión acerca de este documental. Muy delicado opinar de lo que ya es tan evidente. Tan sólo sé que el 95% de lo ahí expuesto es verdad. Esa es mi opinión. Y quizá, siguiendo mi intuición, para la abrumadora mayoría de gente que nunca ha sabido de este documental, hoy expando la noticia de este fantástico y sublime documento fílmico a toda la comunidad Nueva Conciencia alrededor del mundo. Dispón de 2 horas con total atención y apertura mental… porque a más de uno le romperá esquemas y perderán sus referencias de comportamiento, pero espero que sea para bien y que así inicien su propia investigación de la verdad en la vida. Una película que toca tres temas (mitos) fundamentales: religión, política (evento 9-11), y economía (instauración del miedo y deuda como ganancia). No es una película apta para todo el mundo. Recomiendo que la vean mayores de 18 años y de amplio criterio, y si fueran menores, bajo la supervisión de sus padres. Pero definitivamente, si deseas una Nueva Conciencia, literalmente, puede ser bueno que la veas. Podrás hacer clic en la liga más abajo para verla gratuitamente en Internet.

            Con el tiempo, se desarrollan facultades para saber cuando alguien te está mintiendo u ocultando algo. Facultades no comunes y que tratan de percepción extrasensorial. ¿Cómo se adquieren estas facultades especiales? Deseándolas con el corazón y así, “misteriosamente” llegarán a ti maestros que te ayudan a desarrollarlas. Cuando las tengas, deberás desarrollar concomitantemente la prudencia. Porque sabrás de los demás cosas que en algún momento desearías no haber sabido, pero que por alguna razón las estas empezando a saber sin más. En mi caso, muchas veces me gustaría no saber dentro de mí lo que la otra piensa y hace, pero misteriosamente lo sé. Muchas veces me gustaría no escuchar una voz que me dice lo que pasa, pero la escucho. Entonces, no me queda más que actuar dentro del más grande escenario cuanto me toque estar en él, pero al mismo tiempo disfrutando intensamente del mundo que he creado para mí y los que quieran seguirme, un mundo paralelo, una parte del backstage, donde la cotidianeidad es una gran… ¡Emoción por Exitir! –Alejandro ArizA.


 

La película Zeitgeist ya está subtitulada en español y la puedes ver en la siguiente liga:

Para ver la película "Zeitgeist", has clic AQUÍ.

Y como novedad, ha salido una segunda película llamada "Zeitgeist-Addendum", de otras dos horas. Recomiendo que conozcas esta información, con mente muy abierta, haciendo clic aquí:

Para ver la película "Zeitgeist-Addendum", has clic AQUÍ

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