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27/01/2011

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Sí, me tienen muy actualizado con todo lo que pasa en NC y Alejandro Ariza

No, casi no reviso facebook ni twitter

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¿Qué alcanzas a ver? - Columnas

¡Estoy tan emocionado en este momento! Siento una gran liberación. Es uno de esos momentos en donde se abre el cuerpo de par en par para dejar salir del alma lo que durante tantos años se llevaba guardado. Más adelante me descubrirás. Sigue leyendo.

            Hace unos cuantos días, mi alma gemela y yo asistimos a un evento masivo en donde pudimos compartir un espacio entre el público y cuando subían ciertas personas al escenario comentábamos con asombro: “¿Ya viste! ¿Alcanzas a ver lo que refleja ese rostro y esa actitud tan evidente?”, y los dos alcanzábamos a ver y a comentar lo mismo. De hecho, una de las cosas que más me emocionan es cuando alcanzo a ver algo y si se lo pregunto a ella, me dice: “¡Yo también lo veo!”. ¡Ah! ¡Es tan hermoso tener a alguien que alcance a ver lo mismo que tú! Se disfruta el doble. Se emociona uno mucho más. Se comprende en pareja. Se crea un hermético mundo de misma percepción y sentido con tan sólo dos habitantes y sin necesidad de nadie más en él. Lo más curioso fue que luego de este evento, salimos a cenar e invité a alguien más, además de nosotros dos. Para mi alma gemela y para mí fue tan evidente lo que refulgió en el escenario que a media cena quise escuchar la opinión de nuestra tercera persona invitada y le pregunté: “¿Cuál es tu opinión cuando pasaron esas personas al escenario?”, y nos contestó algo así como: “Bien, heee, como muy lindas, como muy normal…”. Al día siguiente, Adriana y yo casi nos caemos del impacto por aquel comentario. ¡Nunca vio lo que para nosotros fue tan evidente! Adriana me comentó, mientras abría el refrigerador para preparar algo: “Ariza… ¡notaste lo que dijo ayer nuestra invitada?! No vio lo que tú y yo sí!”. A lo que respondí: “¿Adis, has pensado que quizá con el tiempo nosotros hemos entrenado nuestra “vista” para alcanzar a ver cosas que los demás no? Con ese tipo de comentarios que nos hacen algunas personas, he llegado a pensar en esto. Lo que nuestra invitada vio y luego nos dijo, es exactamente lo que vio, y fue enteramente real para ella, no es que no haya querido decirnos algo que vio, nos dijo lo que pudo alcanzar a ver y hasta ahí; pero lo que pasa es que como ya sólo platicamos profundamente tú y yo, quizá creas que todo mundo puede ver lo que nosotros, pero quizá se ha desarrollado cierta habilidad para ver más allá de lo evidente, y ser un nuevo nivel de evidencia para nosotros, pero no así para otras personas”. Adriana se quedó paralizada ante mi comentario por unos segundos. Luego alzó las cejas, y terminó de servir la mesa.

            Definitivamente, lo más profundo que he podido experimentar en esta vida, la única que lo sabe es mi alma gemela. Y es así, porque he tenido evidencias de que es la única que me entiende. Y es así porque he tenido evidencias de que es la única que alcanza a ver lo mismo. Y para mi sorpresa, a últimas fechas, ella está empezando a ver más de lo que yo puedo. Sí, ella ya es una master que empieza a dejar a uno de sus maestros atrás. Lo acepto y ahora quiero aprender a ver lo que ella puede. Tiene un talento para ver lo que por prudencia no puedo revelar con detalle en esta página tan pública, pero de que tiene la habilidad para ver y contactar a seres de otra dimensión, la tiene. Cuando platicamos ella y yo cometemos el error tan humano (y que tanto he comentado en varias de mis notas): creemos que los demás son como nosotros y que por ello alcanzan a ver lo mismo que nosotros. ¡Y no es así! Cada quien ve tan sólo lo que su estado de conciencia le permite.

            El ser humano no ve con los ojos, sino con su estado de conciencia. No ves para alcanzar a tener cierto nivel de conciencia, sino el nivel de conciencia será con lo que alcanzarás a ver. Por ello hay que estar abierto a todo tipo de conocimiento, aunque no, no me refiero únicamente al conocimiento clásico de que la educación y escuela tradicional (aunque es un excelente ejemplo también sobre el mismo fenómeno), sino a todo tipo de conocimiento y experiencia que va generando la sabiduría-conciencia desde la cual luego alcanzarás a ver. Aquí no explicaré más, sé que el lector asiduo a Nueva Conciencia, sabrá a lo que me refiero.

            La gente no puede disfrutar lo mismo, porque no se emociona con lo mismo. Y la gente no se emociona con lo mismo porque no alcanza a ver lo mismo. Y no alcanza a ver lo mismo porque el nivel de conciencia es distinto. Esta es la razón por la cual las parejas (hombre y mujer, amigos, y sea con quien sea) dejan de serlo, se trata de parejas que no ven parejo. Por eso es tan certero que amar no es mirarse el uno al otro, sino juntos mirar en la misma dirección.

            Recuerdo también hace algunos meses cuando estando de viaje para una de mis conferencias en California, la persona que nos recibió allá nos dijo: “Soy una ferviente lectora de todos tus boletines y página web. Y cómo me da coraje cuando dices tantas y tantas maravillas que viste en determinada película, y yo cuando la vi ¡nunca me percaté de ellas! Caray, luego de leer tus boletines, tengo que volver a ver la película para fijarme bien en esas partes que dices y de donde sacas conclusiones que yo nunca saqué”. Este es otro claro ejemplo del mismo fenómeno. De hecho, ese comentario me inspiró mucho para escribir en un futuro mi opinión sobre ciertas películas que comento en mis boletines, porque sí, me doy cuenta en ciertos comentarios que no todos vieron lo mismo que yo.

            Hace unos días fui con mi alma gemela a ver el peliculononón de “Postada: te amo”. Al final de la película, ella y yo no nos podíamos levantar del asiento por lo paralizados que estábamos llore y llore ahí en las butacas. Y mientras nosotros no podíamos desprendernos de un abrazo y de ciertas reflexiones, noté por la intensidad de los golpes en el piso de al lado de las butacas, cómo brincaban ciertas personas que estaban detrás de nosotros al intentar bajar por las escaleras, riendo y gritando. ¡Cómo podían hacer eso! ¿Cómo tenían esa energía para salir bromeando y gritando luego de un manjar fílmico y emocional de tan alto nivel vibracional?! Se lo comenté a mi alma gemela y se limitó a decirme al oído con un delicioso tono de voz: “Sólo quien ha vivido un amor así lo puede entender…”.  No fueron necesarias más palabras para comprender los distintos comportamientos que observé en el cine.

            La semana pasada cené con una pareja singular. Una de las veladas más ricas, cuando él me quería presentar a su novia quien era una experta en comunicación con ángeles. Vamos, no es muy común irse a cenar con una clarividente, clauriaudiente y clarisensible. Recuerdo que de los momentos más sublimes de la cena fue cuando ella dijo: “¡Quién te enseña a aceptarte como distinta?! Yo desde niña veo cosas y siento cosas, pero no fue sino hasta que alguien me dijo que existían estas cualidades, que empecé a sorprenderme y a percatarme de que yo era una de esas personas. Dejé mi trabajo como egresada de Economía del ITAM, y ahora me dedico a ayudarle a la gente a comunicarse con sus seres queridos que ya han muerto y a presentarle a sus ángeles”. Lo sentí tan natural, esa gente de luz se acerca a mí con tanta frecuencia a últimas fechas. Pero insisto, lo más sorprendente de su comentario para mí fue: “Quién te enseña a aceptarte como distinta…”. Pensé: quien es capaz de ver lo que tu ves. Solo ellos pueden enseñarte. Los demás te tildarán de loco o loca, pero no porque lo estés, sino porque no alcanzan a ver lo mismo que tú. Y estamos en un mundo al que se llega sin instructivo, y quizá eso hace emocionante los encuentros con los maestros que llegado nuestro momento, nos dan las instrucciones.

            Con estas breves anécdotas, creo haber preparado el momento de mi confesión. ¡Ah! Qué hermoso poder escribirlo aquí: ¡Sí! ¡En muchos momentos siento un gran amor por cualquier persona! Sea quien sea, como sea, de la condición que sea, lo que sea. Incluso puedo amar cosas o animales. Y ha sido muy curioso ver cómo cuando confesé esto a ciertos amigos de mi pasado en petit comité, si mi objeto de amor era una cosa, me tildaban de extraño materialista, si mi objeto de amor era un hombre, ya se comentaba que fuera gay, si mi objeto de amor era otra mujer, ciertas personas pensaron en que yo pudiera generar problemas a esa mujer con su pareja, si mi objeto de amor era un niño o una viejita, se hacían comentarios interesantes sobre mi persona. Con el tiempo noté que no era prudente abrirme tanto… con quien no alcanzara a ver y a sentir lo mismo que yo, y así empiezan a formarse las sociedades secretas. Hace años mi ego se preocupaba por lo que dijeran de mí. Hoy, gracias a una Nueva Conciencia más allá del ego, soy más feliz tanto cuanto menos me importa lo que los demás digan de mí, porque ya me ha quedado muy claro que los demás sólo alcanzarán a ver lo que su estado de conciencia les permite, lo que muy posiblemente no sea lo que verdaderamente Es.

            En 18 años como conferenciante profesional, he notado que acabando mis conferencias, en ese momento, siempre he sentido un amor por toda la audiencia, por cada uno de los ahí presentes, incluso por toda persona fuera del recinto. En varias de mis conferencias no he soportado y he lanzado la pregunta al público: “¿Quién de aquí siente un amor muy grande y se siente capaz de amar a todo el mundo en este momento?”, y muchas, muchas manos se alzan… pero no todas! Lo más cercano a esta confesión de mi capacidad de amar a quien sea, empecé a semi-comentarla en uno de mis libros, Cree en ti, en el capítulo que titulé “Amorosidad”. Léelo.

Ahora viene a mi mente una de las “burlas entre cuates” que siempre me hicieron mis amigos cercanos desde hace 20 años quizás cuando todos estábamos en plena adolescencia, cuando decían: “Ariza no es alguien confiable cuando se trata de preguntarle quién es guapo o guapa…, él ve guapos y guapas a los seres más feos…”, y se echaban a reír y no me volvían a preguntar mi opinión. Yo me sentía tan raro. Y es que yo sí veía guapos o guapas a quienes mis amigos y amigas no. Y hasta me daban sus sólidos argumentos para mostrarme que aquellas personas no eran agradables físicamente. Yo guardaba silencio. Y yo las seguía viendo agradables.

¿Te gustaría investigar cuál es el nivel de conciencia de alguien? Pregúntale qué alcanza a ver. Ahora viene a mi mente algo de lo que suelo explicar en alguna de mis conferencias cuando Jesucristo dijo alguna vez a sus apóstoles: “¿Qué anda diciendo la gente de mí allá afuera?”. Los apóstoles guardaron silencio los primeros momentos ante la pena que sentían de confesar lo que habían escuchado decir allá afuera de su maestro. Pero pocas personas alcanzan a ver que la pregunta de Jesucristo no era un arrebato de su ego queriendo investigar su fama o prestigio, sino que con una Nueva Conciencia cualquiera puede alcanzar a ver la sublime estrategia del Maestro Jesús con esa pregunta para investigar el nivel de conciencia de la gente de allá afuera al opinar acerca de Él. ¡¿Alcanzas a ver la diferencia?! Jesucristo estaba investigando el nivel de conciencia de la gente dependiendo de lo que alcanzara a ver. Si alcanzas a ver esta diferencia, es sublime la revelación. 

            Pero aquí lo más hermoso que me acaba de suceder hoy hace unas horas y me ha inspirado a escribir con una fluidez como manantial lo que ahora estas leyendo. Estaba cómodamente sentado en mi sala, en este exquisito domingo, pensando, sólo pensando, en total silencio y completo aislamiento, cuando de repente, me llega un correo electrónico que ahora recibo por mi Blackberry, y leo una extensa serie de halagos para mi persona por una nueva lectora que tengo en Los Cabos que acababa de terminar en ese momento de leer mi libro de El verdadero éxito en la vida, más allá del ego. Era tan extenso su correo, que decidí prender mi computadora y leerlo ahí; al hacer esto y terminar de leerlo, llegó otro correo que decía: “Ale: estoy re-leyendo El verdadero éxito en la vida –aquí me empezaron a sorprender las sincronías con el tema y el momento— y me vino una necesidad inexplicable por compartirte esto, es un fragmento de una de mis películas favoritas, “No te mueras sin decirme a dónde vas”, es pequeño pero espero que te emocione, tanto como nos ha emocionado a tantas personas”. Y venía acompañado de una liga a YouTube. Vi el video con duración de 1 minuto con 37 segundos, y solté en llanto.

            Yo no sabía de la existencia de esa película. Yo no sabía de la existencia de este testimonio que acaba de alegrar mi vida en el sentido de reafirmarla aún más. Yo no sabía de la existencia de un testimonio fílmico que manifestara tan abiertamente que no soy el único que ha vivido esta tremenda sensación de amor universal. ¡No tengo palabras para describirte lo que ese video ha hecho en mí como fenómeno de espejo el día de hoy! No te describiré el video porque… lo verás con tus propios ojos ya que lo he subido aquí a nuestra página de Nueva Conciencia! Pero antes, quiero compartirte más magia que me acaba de suceder…

            Al ver ese video quedé pasmado. No dejaba de llorar de la emoción, de la emoción de ver cómo hay un documento fílmico que mostraba tan abiertamente lo que yo por casi 20 años llevo guardado. Este divino video me hizo recordar con tanta intensidad un momento de mi pasado, un exquisito momento, precisamente cuando dicté por vez primera mi conferencia de “El verdadero éxito en la vida, más allá del ego”, presentando al público mi libro del mismo título, cuando al final alguien del público se puso de pie para hacerme un comentario y yo ¡por primera vez en toda mi existencia quedé impávido al poder ver el aura de esa persona! Era un marco le luz verde ondulante que yo jamás había visto en alguien. Yo abría los ojos más y más, recuerdo que en algún momento hasta me los froté y seguía viendo aquel marco de luz ondulante en el borde de todo el cuerpo de aquella persona. De hecho, me acuerdo de no haber podido prestar suficiente atención a lo que me preguntaba porque yo estaba cautivado ante lo que por primera vez estaban viendo mis ojos! Y es que ¿quién te enseña a ver lo que los demás no pueden! ¿Quién te enseña a entender que lo que puedes alcanzar a ver es totalmente normal y evidente… pero sólo cuando llegas a determinado estado de conciencia? Respuesta: sólo alguien que ha alcanzado a ver lo mismo y así se convierte en tu cómplice maestro.

            Terminando de ver el video como unas 8 veces, sentí un deseo irrefrenable por escribir, precisamente lo que aquí estoy plasmando ahora. Pero cuando deseé subir el video, no quería poner una simple liga a YouTube que nos sacara de esta vibración, de nuestra página NC, no quería que para tener que ver este hermoso video tuviéramos que distraernos con más y más videos. Pensé: “Hum… tendría que convertir el video de YouTube en un formato donde se pudiera guardar en la página de Nueva Conciencia y así poderlo subir…, pero no sé cómo hacerlo”…, cuando en ese preciso momento llega otro correo electrónico de mi amigo Javier Matuk, experto en sistemas  y computadoras y software y todo eso, con su boletín semanal donde recomendaba una página de Internet que convierte cualquier archivo en cualquier otro! Y así fue que en ese preciso momento pude convertir y subir el video que estas a punto de ver.

            También recuerdo que en aquella cena con la experta que contacta ángeles dijo en algún momento de su discurso: “… Ale, recuerda que los ángeles siempre que se quieren comunicar con nosotros lo hacen en 3. Si en algún momento recibes el mismo mensaje tres veces, son tus ángeles queriéndotelo decir”. 3 veces recibí hoy una referencia a “El verdadero éxito en la vida”, el primer correo lleno de halagos al libro, luego de inmediato el segundo donde otra persona lo relee y me envía el video, y luego el video mismo que me hace recordar mi inolvidable primera conferencia de ese tema, el verdadero éxito en la vida más allá del ego, donde vi por primera vez el aura de alguien, … tres veces el mensaje… donde hoy, puedo interpretar y afirmar con todo lo que me ha pasado y he vivido, que el verdadero éxito en la vida consiste en amar, a todo y a todos. Así interpreto el mensaje angelical que hoy he querido compartir contigo, mi amado lector, mi amada lectora. Ojalá sientas hasta allá, en tu corazón, lo que ahora estoy sintiendo por ti, ya sin pena, sin temor a lo que la gente pueda decir de mí. Hoy siento aún más libertad para poderte decir, seas quien seas: Te amo. Y tan sólo sentir ese amor, sin necesidad ninguna de correspondencia, sin necesidad alguna de aceptación de tu parte a ese amor, sino con el puro y exquisito placer de sentir ese amor tan sublime; eso, le confiere a mi vida una gran… ¡Emoción por Existir! –Alejandro ArizA.

PD: Al terminar de ver ese video, de inmediato pensé: “Tengo que conseguir esa película cuanto antes”. Y a los dos minutos recibí otro correo una vez más del joven que me envió el fragmento inicial, diciendo: “Ale, por cierto, en la conferencia del próximo martes te llevo la película completa, porque no se realizó en DVD y es difícil conseguirla”. ¡Así o más hermoso el poder de manifestar un pensamiento! Gracias Starosta.

PD2: Adis… te dedico este video…, tú y yo sabemos que es cierto lo que ahí se muestra. Te amo. La última frase del video es también tremenda verdad que no todos podrán ver, pero que tú y yo sabemos qué sí lo es.

PD3: La imagen con la que abro esta nota es un estereograma, el concepto ideal para confrontarte con la idea de esta nota… ¿Qué alcanzas a ver? Habrá quien note solo rayones rojos, y habrá quien alcance a ver los corazones entrelazados en tercera dimensión. Así es la vida… un estereograma!

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