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27/01/2011

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Sí, me tienen muy actualizado con todo lo que pasa en NC y Alejandro Ariza

No, casi no reviso facebook ni twitter

No sabía que tenían presencia en redes sociales

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Un gran y valioso recordatorio de 53 segundos. - Columnas

Una cosa es estar vivos, y otra muy diferente es estar conciente de que lo estamos. En la primera sólo se dura, en la segunda se vive real e intensamente. En la primera sólo se está, en la segunda, se es. Es de sobra conocido que cuando el ser humano se expone con frecuencia a determinado fenómeno, por la misma frecuencia, se puede perder admiración del fenómeno mismo, y esta es quizá la razón por la que olvidamos valorar la bendición que implica estar vivos, precisamente por estarlo. Una paradoja al fin y al cabo. Por ello resulta tan poderosamente útil tener un gran recordatorio para valorar la vida, y ese gran recordatorio, sin duda, es la muerte. Hacer conciencia de la muerte, automáticamente nos ayuda a hacer conciencia de la vida, entonces, la muerte es un gran y valioso recordatorio. Quiero comentar con sana y entusiasta actitud, propia de Nueva Conciencia, este gran y valioso recordatorio, algo que nos ayudará a comprender lo corta que es la vida y por lo mismo, apreciarla más aún: haciendo lo que más sentido le dé a nuestra existencia. Porque como lo afirma Elizabeth Kübler-Ross: “Es muy importante que hagáis lo que en verdad os importe, porque será la única forma en que podréis bendecir la vida cuando llegue la muerte”.

            Por primera vez en mi vida dejé de escribir por espacio de casi un mes; definitivamente no tuve tiempo aun queriéndolo hacer, incluso durmiendo 4 horas al día en promedio. Crear nuevos proyectos pasa su factura, pero pronto te enterarás de las ventajas que estoy creando para ti. Sin embargo, en todo este tiempo noté perfecto como me faltaba mi aire para respirar. Respiro vida cada vez que tengo la oportunidad de escribir. En todo este tiempo, a momentos, sentía morir por no escribir, sentí ansiedad por no tener tiempo de plasmar mis ideas en la poderosa forma de la palabra escrita. Al mismo tiempo, recibí una enorme cantidad de correos electrónicos donde cientos y cientos de personas me preguntaban qué había pasado, que porqué no había escrito nuevas notas o enviado boletines, que si me encontraba bien. Confieso que me sentí profundamente halagado y motivado por todos ustedes. Aprovecho esta nota para agradecerles desde lo más profundo de mi corazón sus constantes y amorosas demandas por mi escritura. Gracias de verdad por interesarse en mis letras. Hoy, siendo casi las 3 de la madrugada, no pude más y me tienes aquí escribiendo para ti, y para mí también.

            Hoy sucedió en mi vida uno de esos milagros a los que, por su frecuencia, ya debería de estar acostumbrado, pero no. Me niego rotundamente a perder mi capacidad de admiración ante la dicha que significa vivir haciendo conciencia de los milagros cotidianos que se suceden cuando una persona elige vivir en la dimensión de Nueva Conciencia. Es tanta mi emoción por compartirte lo que hoy se culminó que incluso encuentro cierta dificultad para ordenar mis ideas y compartírtelas. Se arremolinan bruscamente dentro de mí una infinidad de elementos que se tejieron en esta intrincada y misteriosa red de la vida, y que hoy confirmaron de manera rotunda y contundente, una vez más, uno de mis más grandes postulados que dieron origen a uno de mis mayores éxitos editoriales en ventas, mi libro: La fuerza del pensamiento. Mira, siento emoción conjunta por:

-         Tener la oportunidad de volver a escribirte.

-         Sorprenderme una vez más de la fuerza del pensamiento.

-         Asombrarme del poder de la intención.

-         Alegrarme al poderte compartir algo valioso de mi pasado que marcó mi vida.

-         Estar aquí contigo para comentarlo.

Trataré de ir al grano. Sucede que aproximadamente hace un año y medio, estando de viaje, tuve la oportunidad de ver un controversial anuncio de televisión que marcó profundamente mi vida. Sí, quizá te suene un poco exagerado, pero independientemente de cómo te suene, así fue. Para cualquiera que sabe de mi filosofía de vida, yo prácticamente no veo absolutamente nada de televisión. Y quizá por lo mismo, cuando la veo, me resulta más impresionante. Pues estando de viaje en los EUA hace tiempo, sólo en mi habitación, oscura toda ella, al prender el televisor, toda su luz captó mi atención, y estaba iniciando un comercial. Un comercial que me resultó tan intenso, tan profundo, tan impactante, que no tuve otro remedio que un minuto después de haber prendido el televisor, lo tuve que apagar para quedarme en total oscuridad y silencio, tratando de asimilar lo que mis ojos acababan de ver. Este comercial lo he comentado prácticamente en todas mis conferencias del último año y medio, que modestia aparte, se cuentan en varios cientos y por varias latitudes del planeta. Miles de personas se han “imaginado” el comercial cuando lo relato con mi mejor capacidad de comunicación y dramatización. Sé que hoy, varios de mis lectores podrán recordar este anuncio que comenté cuando hacía referencia a su historia: comienza todo en una sala de labor, lógicamente en un hospital. Una mujer dando a luz. El niño que nace sale disparado del canal vaginal en forma de proyectil rompiendo la ventana del hospital y ese humano empieza a volar sobre el mundo en un rápido aceleramiento donde se aprecia, en segundos (lo que dura el comercial), el crecimiento y desarrollo del humano, desde recién nacido, pasando por una etapa adolescente, luego adulto joven, adulto maduro, hasta anciano y cayendo dramáticamente en una tumba, su muerte. Donde al final, una voz gruesa de gran impacto, termina diciendo: la vida es corta, juega más. Se trata de un comercial que promovía el consumo de una afamada consola de video juegos en su campaña de lanzamiento para Londres, Inglaterra, originalmente. Es obvio (pero muy, muy obvio), que lo de menos es la consola. Lo más impactante que alcanzó a marcar mi vida fue que, en tan solo 53 segundos que alcanza a durar el comercial, se pone altamente de manifiesto y en forma dramática y artística a la vez, una gran verdad: lo corta, lo tremendamente corta que es la vida y lo inevitablemente rápido que pasa el tiempo. Un gran y valioso recordatorio acerca de la broma que diariamente nos tiende la vida: nuestra mortalidad; fue para mi un momento que me hizo recordar a Kafka cuando afirmaba con tintes dramáticos pero que no por ello lejos de toda realidad, que diario nos estamos muriendo, donde al final de un ensayo, este afamado escritor sugiere en forma tajante: "...ríndete". Pienso en la enorme cantidad de personas que luchan por descollar, por alcanzar grandes logros, por "triunfar", por asistir a los reclamos de su ego, donde sin duda, por más alto que se llegue en la cúspide del logro, se termina en lo aparentemente fútil de toda lucha, se culmina todo ciclo en la inminencia de lo inevitable: la muerte. Un mensaje que sin duda nos ayuda a valorar más la vida disfrutandola como un hermoso y breve viaje solamente, donde a mí, me recuerda que no podré llevarme nada y de esa forma el sentido de mi vida cambia, y en lugar de luchar por llevarme algo o conservarlo, sé que mejor debo disfrutar dejando algo a mi paso.

            Me he enterado que el mensaje gráfico del comercial causó controversia entre los primeros televidentes de Inglaterra, al grado que fue removido de la televisión al poco tiempo de haber salido al aire, porque es crudo, es fuerte (surgieron quejas que llegaron a la BBC de Londres por personas que recientemente habían perdido a algún familiar y juzgaron ofensivo el comercial), el mensaje es poderosamente real, y si afirmo que me marcó fue porque yo siempre he sido uno de los más importantes promotores de esta conciencia de lo corta que es la vida y lo trascendente que es saber aprovecharla sin desgastarla en nimiedades como toda preocupación humana puede ser. En varios de mis libros y en casi todas mis conferencias me gusta hacer reflexionar al público con un gran y valioso recordatorio, que varios hasta podrán escuchar mi voz y tono cuando digo: “…te vas a morir…”. Cuando haces conciencia plena de esta gran verdad que se sucede a nivel corpóreo, si se hace conciencia de verdad, uno opta por dejar de preocuparse deteniéndose en las pequeñeces que significan los reveses de la vida misma. Si la vida es corta de por sí, me resulta sorprendente cómo hay seres humanos que la hacen más corta aún, logrando acortarla con cada momento de preocupación o necedad.

            Todo esto y más lo he comentado en mis conferencias. He hecho alusión a este comercial que en forma visual tan sucinta nos da un gran y valioso recordatorio. En mi oficina, a todos mis colaboradores en Nueva Conciencia, se los he nombrado constantemente y, de hecho, llegué a afirmarles: “…algún día, no sé cómo, ni idea tengo, pero conseguiré ese comercial y lo pondré en todas mis conferencias. La gente lo debe ver y lo deberá apreciar con Nueva Conciencia”. Lo mismo le dije más de una ocasión a mi adorada alma gemela. Se lo he platicado muchas veces, tantas, que sé perfecto de su prudencia y noble espíritu para aguantar una y otra vez cada que se lo cuento para que al final me diga: “…ya me lo habías dicho Ariza”, y sin embargo siempre me permitió en todos las ocasiones volver a acabar mi relato sin interrupción. Cualquier persona que estuviera verdaderamente cerca de mí podía apreciar lo mucho que me marcó ese comercial y mi profundo interés y gran intención por conseguirlo algún día para mostrarlo.

            Pero, ¿Cómo conseguirlo? ¿Dónde atraparlo? ¿Cómo estar preparado para grabarlo en video durante alguna transmisión? ¿Cómo lograr volver a ver ese video en México cuando nunca salió en este país? ¿Cómo conseguir un comercial que sólo fue de una temporada publicitaria de hace más de un año y en otro país? Cualquier persona con un nivel de conciencia común, ante estas preguntas, respondería que lograrlo sería prácticamente imposible, o sin el “prácticamente”, sería imposible. Pero en Nueva Conciencia sabemos que hay otra manera… sólo pensando constantemente en él. Durante poco más de un año, me vi a mí mismo y varias veces, mostrando este video a mis audiencias, me imaginé perfecto mostrándolo a la gente. Eso es todo lo que se necesita para manifestar un deseo, imaginar y sentir hoy como si ya hubiera sucedido lo que se desea. Hablar constantemente del deseo, darlo por hecho. El día de ayer, día intenso terminando de dar consulta, un gran colaborador de mi compañía, Gabriel, entró a mi oficina y me dijo ufano:

-         “Doctor, ¿como cuánto me quiere?”.

-         “Mucho” –le respondí. “¿Por?”.

-         “Pues porque quizá me quiera hoy más”.

-         “¿Por?”.

-         “Pues porque le tengo una sorpresa”. –Acercó su laptop a mi escritorio y me dijo: – “Haga clic aquí”. - ¡¡¡Y empezó el comercial del que tanto había comentado yo!!! Mis ojos impávidos volvieron a gozar intensamente de ese mensaje. No lo podía creer, pero ahí estaba, frente a mí lo que siempre quise.

-         “¡¿Cómo lo conseguiste?!” –le pregunté.

-         “Pues en una gasolinera estaban anunciando una página de Internet donde uno puede contratar su publicidad y decidí entrar a esa página para conocerla. Ahí encontré muchos ejemplos de publicidad y “algo” me dijo que quizá ahí estaría el video que usted siempre nos ha comentado. En la sección de buscar escribí la marca de la consola de video juegos. Ahí aparecieron varios ejemplos de comerciales; encontré uno que su inicio se sucedía en un parto, y cuando le hice clic, se trataba de lo que usted tanto nos había dicho. Doctor, está impresionante. Y pues bien, aquí se lo dejo. Lo puede bajar de Internet".

Me levanté de mi sillón de la pura emoción y le di un gran abrazo y beso de gratitud y reconocimiento por su invaluable ayuda para expandir Nueva Conciencia. (Estoy seguro que varios de mis lectores se lo agradecerán también). No pude contener mi alegría al tener ese video al fin en mis manos. ¡¿Qué tuve que hacer para conseguirlo?! Nada. Absolutamente nada, salvo pensar en él para manifestar mi deseo. Pensar y sentir con toda claridad y seguridad, desde antes, lo que hoy sucedió. Nunca me cansaré de afirmar que todo aquello que pensamos, si lo mantenemos el tiempo suficiente en nuestras mentes, irremediablemente se manifiesta en nuestra realidad, sin necesidad de hacer más y muchas veces contra toda lógica. Esta es parte de la magia que todos tenemos, todos.

            Y para continuar con mi emoción en la fuerza del pensamiento, pues se cumple una vez más otro de mis deseos, el compartirlo con todos mis fans, audiencia y lectores en general. Porque hoy, con la tecnología de la que puedo echar mano en esta, nuestra página de Internet, lo podrás ver tú mismo descargándolo del botón más abajo “La vida es corta”, y se cumplirá mi deseo de ser un conducto para mostrar una exquisita obra fílmica de 53 segundos tan tremendamente útil como gran y valioso recordatorio. Velo varias veces, varias. Y te garantizo que generará en ti una Nueva Conciencia de la vida, la podrás ver a todas luces como corta, dramáticamente corta desde su principio hasta su final y, para colmo, pasar tan rápido. La verás tal cual es. No habrá duda de estos conceptos llenos de verdad luego de verlo con atención. En este comercial a mí me impresionan mucho los gritos de vida en las diferentes etapas del ser humano, pero uno de los que más me impactan es el último que apenas se escucha en el anciano, antes de llegar a la tumba. Pon atención.

            Querido lector, lectora: gracias por estar aquí en Nueva Conciencia. Disfruta de este video. Valora más tu vida y cada uno de sus instantes, esto es claramente una opción que puedes elegir. Dignifica tus momentos con tu conciencia de vida en ellos y su inherente capacidad para disfrutarlos; sugiero que elijas la alegría y el bienestar como opción-privilegio solo de aquellos que captan la breve magnitud de sus vidas, la corta gran oportunidad, la pequeñez de su grandiosidad, la finitud corpórea de su eternidad, el breve instante dentro del todo. Con esta Nueva Conciencia que propongo, verás que preocuparte o angustiarte no valen la pena, son un absurdo, pero te darás cuenta de este absurdo sólo hasta que te quede claro lo corta que es la vida y lo veloz que pasa. No antes. Festejo lo que hoy ha sucedido. Te abrazo. Comparto contigo mi… ¡Emoción por Existir! –Alejandro ArizA.

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