Inspiraccion de hoy Podcast de alejandro ariza Descargas de audios
Facebook Twitter Youtube tumbl

Novedades

¡NUEVOS LIBROS DE ARIZA!

Lanzamiento mayo 2016

Boletin LUZ-NC Ariza

Para recibir gratuitamente esta publicación y los mensajes motivacionales de Alejandro Ariza, ingresa tu e-mail aquí y haz clic en el botón "Suscríbete":

eNCuesta

27/01/2011

¿Revisas la página de facebook de Nueva Conciencia y la de twitter o tumblr de Alejandro Ariza? 

Sí, me tienen muy actualizado con todo lo que pasa en NC y Alejandro Ariza

No, casi no reviso facebook ni twitter

No sabía que tenían presencia en redes sociales

Preguntas anteriores
Resultados de la encuesta

Sí escucha. - Columnas

“Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago”. Gálatas 2:28. Esa fue una frase que recibí hoy al abrir mi correo y me dejó pensando. Primero me di a la tarea de buscar en el diccionario el significado de la palabra “Transgredir” y dice: violar (infringir) un precepto, una ley. Luego consulté “Violar” y repite: 1. Infringir, quebrantar una ley o precepto. 2. Profanar un lugar sagrado. Luego consulté “Profanar” y dice: 1. Tratar una cosa sagrada sin el debido respeto. 2. Deslucir, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno. Luego consulté “Sagrado” y dice: 1. Que, según rito, está dedicado a Dios o al culto divino. Con todo esto deduje que ser transgresor no ha de ser nada bueno. Cuando trangredo, violo una ley, profano lo sagrado, deshonro y hago uso indigno de lo que se me dio. Y qué claro me queda esto cuando interpreto que muchas cosas que destruí en mi vida, alguna relación, algún trabajo, algún hábito, no necesariamente fui yo, sino Dios manifestándose en mí y destruyendo lo que no era bueno para mí. Y si eso que mi Dios, mi Yo Superior, destruyó para mi beneficio, eso yo lo vuelvo a edificar, transgresor me hago. Así lo entendí.

            Vuelve a ser la eterna lucha que mi ego quiere mantener por hacer las cosas como a él le gustan, sin entender que muchas de las cosas de las que me he desprendido, que he destruido o rechazado, son precisamente las divinas estrategias para continuar mi viaje en ascenso. A mí me pasa que me alcanzo a atrapar en algún mal hábito que tengo y de unos meses hacia acá, me percato que ya no lo puedo hacer más. ¡Incluso intentando volver a caer en el lado oscuro con toda conciencia! Las oscuras circunstancias que me favorecían determinado vicio (un mal hábito) han empezado a desaparecer muy evidentemente. Mi ego transgresor ha intentado volver a edificar el momento de tentación y ahora no se da tan fácil. ¿Qué pasa? Sé que no es muy digno que digamos el investigar por qué no me suceden las oscuras circunstancias que antes me dejaban tan fácilmente flaquear, pero noto que mantengo esa curiosidad por el palpable cambio que siento a mi alrededor.

Hace unos días, mientras meditaba y cruzaba por mi mente esa pregunta de qué pasa,  por qué ya no se me están dando tan fácilmente los oscuros momentos coyunturales para caer en un mal hábito, súbitamente escuché una voz en mi interior. Supe de inmediato que era Dios hablándome con su voz cuchicheada...

-          Tú me lo has pedido todos los días.

-          ¡Qué? ¡Yo qué?

-          Eso. Que tú me has pedido todos los días desde hace casi un año para acá que te ayude en no caer en la tentación.

-          ¡Yo? ¡Cuándo? ¡Cómo?

-          Cada vez que rezas el “Padre Nuestro” te escucho. ¿Acaso creías que no te escuchaba?

-          ¿Dios? ¡¿Eres tú?! O ya estoy desvariando.

-          Sí soy Yo. ¿Quién más puede hablarte así?

-          Bueno, caray, es que no me deja de sorprender. Aunque ya he tenido diálogos así contigo, pues en esta ocasión me haces publicarlo en una nota de mi diario y no deja de darme pendiente lo que opinen mis lectores de este diálogo.

-          Sí, te entiendo, todavía tienes mucho ego gobernando tus criterios y te llega a preocupar lo que digan los demás cuando hablas directamente conmigo, pero estate tranquilo, ya que pronto publicarás mucho más, todo un libro de tu experiencia dialogando conmigo.

-          ¡¿En serio?!

-          Sí, pero bueno, ese no es el punto de hoy. Tan solo te recuerdo que sí te escucho, al igual que a todos, absolutamente a todos los que hacen oración desde su corazón. Y a todos, absolutamente a todos les doy lo que me piden en la forma que Yo sé más les conviene.

-          Bueno, sí, la verdad es que desde hace poco más de un año en que he comprendido la fuerza de la oración he notado que rezo con singular frecuencia el “Padre Nuestro”, de hecho como nunca antes, y hasta me sorprende que en muchas ocasiones incluso lo rezo ya sin darme cuenta sino que me percato rezándolo ya que voy como a la mitad.

-          Sí, eso es encantador, ya has hecho de la oración una virtud, un hábito bueno y estás viviendo sus hermosas consecuencias. Estás siendo capaz de co-crear conmigo tu realidad a través de la fuerza que tienen tus palabras y sentimientos en la oración.

-          ¿Por eso se han alejado de mí las oscuras circunstancias que antes me hacían caer tan fácilmente?

-          Sí, tú lo has pedido.

-          ¿Exactamente cuándo lo he pedido?

-          ¿Recuerdas aquella parte del Padre Nuestro que dice: “...no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”?

-          ¡Wow! Sí. Cierto.

-          Pues concedido.

-          Dios me impresionas.

-          Sí, he visto que a muchas personas les pasa igual, modestia aparte. El ego de cada uno de ustedes se impresiona cada vez más porque los hace sentir separados de Mí. Pero la verdad, pronto descubrirán que son ustedes mismos los que se impresionan a sí mismos, porque Yo estoy en ustedes siempre y todos somos Uno.

-          Qué hermoso hablas Dios y te creo. Gracias por responder a mi pregunta aquella que originó este pequeño diálogo cuando me cuestionaba a mí mismo ¿Qué pasa?, al ver que las circunstancias donde podía caer se han alejado de mí. Ahora entiendo que fue por lo que diario te pido y sí me has ecuchado.

-          Yo responderé a todas tus preguntas. Solo necesitas hacerlas de corazón.

-          Oye Dios, disculpa, pero mi muy mundana mente me dice que si dejo de rezar entonces las oscuras circunstancias se volverán a acercar a mí.

-          Eso, como todo lo que he dejado en ustedes, sería por tu libre albedrío para poder elegir en todo momento. Recuerda que tú te estás haciendo a ti mismo con cada elección que tomas. Tú eliges siempre. Si rezas o dejas de hacerlo es algo que te afecta exclusivamente a ti. Yo de una u otra forma te amo y mi forma de amar es respetando lo que tú decidas hacer con tu vida.

-          Me dejas sin palabras Dios.

-          No, no, no. Tú vives de eso y eres un buen mensajero mío. No digas eso ni de broma. Tus palabras las escuchan miles y deben seguir fluyendo.

-          Hey, tienes sentido del humor.

-          Más del que ustedes se imaginan. Bueno, recuerden que estoy con ustedes siempre. Siempre los escucho, siempre atiendo a sus llamados. Siempre.

-          Gracias Dios, te amo.

 

Te juro que “sentí” su sonrisa al final de este breve diálogo. Definitivamente no quiero ser transgresor. Lo que he destruido con Su ayuda, siento que no debo volverlo a edificar yo con mi ego. Eso entendí hoy. Eso me explicó hoy. ¡Eso me hizo publicar abiertamente en mi página hoy! Estoy confiando en lo que me dijo, aunque no deja de darme cierta extraña sensación publicar mis diálogos con Él aquí. Quizá esté llegando el momento de hacer más pública esta parte de mi vida. Pues bueno, ya Dios dirá (¡Hey! Y aquí aplica literal esta expresión). Gracias por leerme. No dejo de impresionarme de todo lo que surgió aquí tan solo por haber leído una frase dentro de uno de tantos correos electrónicos que recibo. ¡En una sola frase puede explotar tanta verdad! Sé que todo lo que he escrito aquí puede ser producto de la más grande subjetividad producto de mis muy particulares interpretaciones y percepciones, pero también puede que no. Claramente es una elección, como todo en la vida. Seguiré escribiendo, seguiré hablando, porque seguiré confiando. Hoy más que nunca, por poder hacer oración, siento mucha... ¡Emoción por Existir! –Alejandro ArizA.

Envía esto a un amigo Imprime esta página

Si gustas, escríbenos tus comentarios acerca de esta publicación aquí en Nueva Conciencia...

Tu evaluación es:

(1 al 5, siendo 5 lo mejor para esta publicación)

Título para tu comentario:

Escribe tu comentario:

Nombre:

¿De dónde eres?:

(Ej. México, D.F.)

Correo electrónico:

Código de permiso:
(para enviar tus comentarios copia los caracteres de abajo tal cual salen en la figura, observando que algunas letras son mayúsculas y otras minúsculas)

Ver comentarios de otros

Copyright © 2017 Conferencias de Alejandro Ariza S.C.

Nueva Conciencia Nueva Conciencia