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27/01/2011

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Conéctate al Motivo-Intento. - Columnas

“Fuerzas latentes, facultades y talentos cobran vida y te descubres por ti mismo como una grandiosa persona mucho más allá de lo que alguna vez hayas podido imaginar llegar a ser”.  - Patanjali.

¿Por qué hago lo que hago? Si respondo a esa pregunta, en ese preciso instante puedo conectarme al motivo y sentir la energía que me mantiene realizando lo necesario para lograr mi objetivo. Eso es a lo que yo llamo “El Poder del Motivo”. El diccionario de la real academia española define la palabra ‘poder’ como capacidad para actuar. Y sí, eso es precisamente lo que se necesita para generar un resultado, ¡acción! Necesitamos hacer algo para producir determinado resultado, pero para hacer ese algo, necesitamos a su vez la energía que nos impulse y mantenga para hacerlo, y esa energía proviene de “El Poder del Motivo”. ¿Cómo hago para que surja ese poder con su energía que me impulsa? Simple y mágicamente, mediante una pregunta que recomiendo hacerse con frecuencia: ¿Por qué hago lo que hago? Y al responderla, ¡Waaaam! Surge automáticamente el flujo de energía necesario para actuar. Por eso te quiero recomendar algo tremendamente poderoso: descubre tu misión, conéctate al motivo y disfrutarás.

            No sé lo que quieras lograr en tu vida, pero de que necesitarás energía para realizarlo, sin duda. Podrás tener acceso a toda la energía que necesites mediante tu capacidad para conectarte con la Fuente. Lo primero que debes saber es que la Fuente de esa energía es inconmensurablemente abundante, es infinita y está disponible para ti en todo momento. Lo único que necesitas es conectarte. La forma para conectarnos con esa Fuente es mediante un sincero deseo de corazón, y los deseos del corazón se llaman motivos. Los motivos son las causas que surgen dentro de nosotros mismos, directamente a través de nuestro corazón. Cuando te preguntas “¿Por qué hago lo que hago?”, pueden surgir dos clases de respuestas, motivos o razones. Distingo desde hace mucho tiempo en mi libro Siempre hay otra opción las tremendas diferencias entre ambas causas del comportamiento humano. Los motivos, como ya te dije, son los deseos de tu corazón, mientras que las razones son causas ajenas a ti que haces obedeciendo lo que alguien más te pide que hagas. Todos nosotros hacemos cosas por ambas causas, motivos y razones. Sin embargo, solo la gente más feliz y realizada hace más cosas por motivos que por razones. Se trata de que inclines la balanza más hacia tu corazón y entonces el poder para emprender la acción con toda la energía necesaria, surgirá como hermosa consecuencia a través de ti. Es hasta entonces que comprendes que hacer las cosas obedeciendo razones hace que quizá logres terminar tareas útiles y productivas, pero solo hasta que haces las cosas responsabilizándote por tus motivos, descubres que estarás haciendo la tarea más importante de tu vida. La más. Y esa tarea, la más importante de tu vida, jamás te será asignada. El surgimiento de la tarea más trascendente de tu vida es privilegio de la Fuente interior, tus motivos, tus deseos de corazón. En las razones por las cuales haces lo que haces pueden existir errores en los resultados, pero en los motivos por los cuales actúas, cuando obedeces sinceramente los deseos de tu corazón, no existe índice de error; ahí todos tus resultados, sean como sean, son parte de la perfección hacia la cual estamos destinados todos. Cuando te conectas al motivo no hay error, cuando te conectas al motivo tus acciones tienen la hermosura que la perfección confiere y por ello lógicamente se te admira. Hace muchos años yo creía en esto, hoy lo sé, hoy vivo en la certeza de lo aquí expuesto.

            Las razones por las cuales haces lo que haces siempre te las dirá alguien. En cambio, tus motivos nadie te los podrá decir, tú solo los debes encontrar. Y esa búsqueda es apasionante. Por supuesto que es mucho más fácil y cómodo hacer las cosas porque alguien nos dice que las hagamos, ahí hay comodidad, ahí podemos endosar responsabilidad y sentirnos exentos de ella, pero también ahí hay posible fuente de aburrimiento, ahí puede existir la cuna de la apatía con su máxima consecuencia: el vacío existencial. En cambio, la búsqueda y el encuentro de un motivo hace que tu vida tenga sentido, sientes que vives inmerso en un propósito, es cuando la energía que fluye a través de ti hace que quieras hacer las cosas, surge el poder de un deseo de corazón. “Surge”, esto es, pasa a través de ti. Cuando te conectas al motivo, la emoción por existir es lógica y hermosa consecuencia. Y no, no te estoy pintando un cuento de hadas, te estoy diciendo que esto existe en verdad. Hoy sé que existe otra realidad a la que nuestros 5 sentidos nos acostumbraron, hoy sé perfectamente que existe un campo de influencia y energía presente en todo de forma invisible como una realidad muy superior y a la que se puede acceder o llamar en tiempos de necesidad.

            Desde hace muchos años que vengo manifestando lo que hoy te he vuelto a exponer, pero en esta ocasión quiero ir contigo más allá, hoy sé que hay algo más. Hasta hace años yo enseñaba que el motivo viene de dentro de ti, pero hoy he descubierto que el motivo surge a través de ti. Y esto es distinto. Hoy he descubierto que existe una fuerza, una energía universal (¿pleonasmo?) a la que llamaré en mi siguiente libro (2005) “El poder de un deseo de corazón”. Esta energía es infinitamente creadora. Incluso, hace algunas semanas cuando me encontraba con Wayne Dyer, él ha tenido el mismo hallazgo y le ha llamado a esta misma energía “The power of Intention” (El poder de la Intención). Él se inspiró, y yo también, en la sabiduría de indios yaqui de México. El primer libro que leo en mi vida donde se nombra “El intento” como la fuente a la que los chamanes se conectaban para crear aparentemente de la nada, es el formidable libro “El lado activo del infinito” de Carlos Castaneda. El gran maestro chamán de Castaneda, Don Juan Matus, le enseña esto: “Los chamanes llaman al intento cuando pronuncian la palabra intento en voz fuerte y clara. El intento es una fuerza que existe en el universo. Cuando los chamanes llaman al intento, les llega y les prepara el camino para sus logros, lo cual quiere decir que los chamanes siempre logran lo que se proponen”.

            En nuestra primitiva cultura, cuando alguien habla de un intento se suele entender como el esfuerzo por realizar algo en virtud de lo que queremos, es tratar de hacer algo. Pero hoy, aquí y ahora, quiero invitarte a una total y rotunda Nueva Conciencia del “Intento”, quiero que hoy aprendas que el intento es verdaderamente una energía del universo así llamada y que puede fluir a través de nosotros tan solo si conectamos con ella. Algo importante es que podemos lograr cosas conectándonos al intento y así lograrlas sin el más mínimo esfuerzo. Sé que esto es muy difícil de aceptar para la abrumadora mayoría de las personas (como lo fue para mi en su momento), todas acostumbradas al paradigma del ego: luchar para obtener, sufrir para merecer. En Nueva Conciencia el paradigma cambia: conectarse para obtener, disfrutar para merecer. Esa es la gran transformación más reciente de mi vida. Lo único que tuve que hacer es conectarme al intento, comprender el poder de un deseo de corazón, vivir mi motivo y quitarme de en medio. Así las cosas empezaron a fluir en mi vida de una manera inexplicablemente mágica al principio, pero luego descubres la fuerza del intento chamánico aplicable a nuestros días. En mi más reciente libro, El verdadero éxito en la vida, ya empiezo a dar la clave para conectarse al motivo, para atraer la poderosa fuerza chamánica del intento: desprenderse del ego. El ego es lo que el mismo Juan Matus llama: “la instalación foránea”. Algo que no somos en verdad, sino que creemos o nos han hecho creer que somos desde afuera. Cuando el ser humano se desprende de las trampas del ego empieza a vivir quien verdaderamente es, de lo contrario viviría como lo que Carlos Castaneda concluyó en un diálogo que tuvo con su maestro: “…un ser que vive su vida de forma indirecta en términos de lo que debería ser”. Y no, no se trata de vivir así, de cómo debería ser, sino de ser simplemente quien en verdad somos, ahí es cuando uno se conecta con el motivo, se conecta uno al intento. Y es precisamente por esta razón que no todos tienen acceso a esta fuerza del universo. En el esfuerzo que hacen las personas por defender la idea que tienen de sí mismos es por lo que no se dan el tiempo y la inclinación para darse cuenta de nada. Tal vez por eso, los que empezamos a tener acceso a una Nueva Conciencia somos tan criticados por aquellos que están tan dedicados a defender su propio ego.

            El poder de un deseo de corazón con toda su energía proviene de conectarte al motivo, el intento ahí fluye a través de ti y sorpresivamente empiezas a crear tu universo de la forma en que deseas. Para tener acceso a esta alta dimensión del ser, a esta espectacular experiencia de la vida, necesitas recorrer un camino perfectamente posible para cualquiera de nosotros, un camino de verdadero crecimiento interior con sorprendentes manifestaciones externas y que puedes iniciar mediante…

  1. Saber que existe una fuerza en el universo que actúa en la creación de todo. Es fundamental que te des cuenta de que existe otra realidad muy diferente a la que has estado acostumbrado durante quizá toda tu vida, pero que esa misma realidad superior influencia a la que tus sentidos ven. El intento existe, esa fuerza del universo que afecta nuestra tercera dimensión. Hoy me sorprendo cómo he sido atraído recientemente mediante mis conferencias al estado de Sonora, viajando a Guaymas, Obregón, Hermosillo, todos los lugares donde caminó Carlos Castaneda en la búsqueda de Juan Matus. Hoy me sorprendo al suponer por qué fue precisamente en Guaymas mi primer curso público de manejo de energía, algo que nunca había hecho antes. Hoy sé por qué mi atracción hacia esos mágicos lugares. Hoy me estoy dando cuenta de que se necesitan chamanes del siglo XXI. Tú y yo tenemos la herencia y el legado de estos seres que habitaron nuestro México. Hoy debemos comprender la enorme dicha y oportunidad de conectar con su sabiduría y hacer uso de ella para el bien que estamos destinados a hacer. El primer gran paso es darse cuenta de que una realidad superior a la que estamos acostumbrados a percibir, existe. Una vez que sabes que existe, debes…
  2. Saber que puedes conectarte con esa fuerza. Tú eres parte de esa fuerza del universo que crea constantemente. Eres capaz de unirte a esta poderosa fuerza y manifestar lo que desees de corazón en tu vida. Aquí me atrevería a planteártelo de otra forma diciéndote lo mismo: tú eres parte de Dios. Cuando te das cuenta de esta gran verdad, es cuando te puedes conectar a Él y co-creas por y a través de Él. Tengo la idea de que Dios, esta energía creadora y vivificante siempre está conectada con nosotros, siempre, pero nosotros haciendo uso de nuestro libre albedrío, podemos conectar con El o no. Una de las creencias que más te desconectan de Dios, de esta inconmensurable e infinita energía creadora, es la que algunas religiones dan: tu estás aquí y Él allá, tu eres el hijo y Él el Padre, tú aquí abajo y Él allá arriba, todas estas ideas que favorecen poderosamente la conciencia de separación. Y la conciencia de separación es útil para justificar la existencia de un mediador que te puede re-unir, apuntándose como la única via para volver a ligar lo que con sus creencias separó, y es así como entiendo que surge el papel de la religión. De hecho, la misma palabra ‘religión’ proviene de raíces que significan re-ligar, religión. En determinados estados de conciencia, la religión es extremadamente útil y buena, pero cuando avanzas hacia nuevos estados de conciencia comprendes que la religión es una institución mientras que la espiritualidad es una experiencia. En Nueva Conciencia propongo vivir la experiencia más que hacerse miembro de alguna institución. Si te atreves a dar el brinco de conciencia, podrás eliminar la previa idea de separación e iniciarte en una Nueva Conciencia de conexión directa con la energía creadora del universo. Vamos, explico de nuevo así: Dios siempre está conectado con nosotros, pero nosotros no siempre estamos conectados a Él. Si quieres vivir una Nueva Conciencia de la realidad, debes saber que puedes conectar con esta fuerza del universo y permitir que así fluya a través de ti creando milagros por, para y a través de ti. Estos son los momentos en que dejas de esperar un milagro y mejor te conviertes en uno. Claro que la pregunta se antoja: ¿Cómo me puedo conectar? Para ello, lo primero que debes hacer es…
  3. Desprenderte de tu ego. Como ya te lo he dicho, nuestro ego, la instalación foránea, es la falsa idea que tienes de ti y que favorece constantemente la conciencia de separación. Palabras como mejor, superior, diferente, más, etc., son comunes en el lenguaje del ego, y todo ello favorece la separación. Así es imposible conectarte. Pero si decides desprenderte de tu ego, surge naturalmente tu verdadero yo. Ese ser que realmente eres está constantemente conectado con la Energía del universo, ese ser que en verdad eres, lo que yo identifico como tu espíritu, es la forma de conexión directa y pura con la Energía universal, con Dios. Para desprenderte de tu ego se requiere un cambio profundo en tu estado de conciencia, para ello escribí todo un libro que con amor y respeto te recomiendo encarecidamente, el más extenso que he escrito hasta el momento, llamado: El verdadero éxito en la vida. Abre la puerta que te lleva más allá del ego. Ya son muchas las personas que me escriben diciéndome cómo les ha transformado la vida este libro. Igual que a mí. Se cambia de la necesidad de ganar y competir a la dicha de vivir en paz y compartir. Se cambia del miedo al amor, del odio al perdón, del control y dominación a la tolerancia y aceptación, de la maldad a la bondad. En una palabra, de la oscuridad a la luz. Todos los seres humanos estamos destinados a ese cambio. Solo que algunos deciden iniciar ya y otros todavía no. Pero una vez que decides desprenderte de tu ego, cuando decides identificarte plenamente con tu espíritu, descubres sorprendentemente que tienes…
  4. El poder de un deseo de corazón. En este nivel, conectado ya con el motivo, descubres asombrosamente que tu fuerza de voluntad es mucho menos efectiva que tu imaginación, misma que es precisamente tu puerta de entrada al poder de un deseo de corazón. Durante años nos acostumbraron a creer que para lograr las cosas se requería de fuerza de voluntad acompañada de una férrea disciplina. Pero luego te das cuenta de que no es así y que de hecho, la fuerza de voluntad ya poco cuenta. Descubres que lo único que necesitas para obtener algo es simple y sencillamente desearlo, y se aparece. Empiezas a darte cuenta de que todo aquello que imaginas se te cristaliza frente a ti, empiezas a descubrir tu poder para manifestar, empiezas a llorar de la emoción al ver lo que eres capaz de crear en beneficio de los demás. Surgen fuerzas latentes, facultades y talentos cobran vida, y te descubres por ti mismo como una grandiosa persona mucho más allá de lo que alguna vez hallas podido imaginar llegar a ser, tal cual lo afirmó Patanjali, un gran pensador de la antigüedad y gran maestro de Yoga mental. Cuando vives la gran facilidad para ser feliz manifestando lo que tus deseos de corazón querían en verdad, vives asombrado de esta Nueva Conciencia que nunca pensaste existiera y solo resta mantenerse en esta dicha y felicidad cuando continuamente…
  5. Agradeces. Es la más lógica consecuencia luego de lo que has sido capaz de experimentar. No se puede hacer otra cosa que agradecer infinitamente a la vida, a Dios, a todo y a todos, por la oportunidad de estar vivos y en esta vida haber tenido el tiempo de darse cuenta de que se trata precisamente. Se agradece la iluminación. Todos vamos hacia allá. Solo que algunos ya se dieron cuenta y hacen algo para lograrla. Vale la pena. A todos los seres humanos les llega su momento de despertar, y tan solo espero que Nueva Conciencia favorezca el tuyo. Agradezco la oportunidad que me das al leerme, agradezco la inspiración que llegó a mí para escribirte, agradezco la oportunidad de estar vivos en forma de humanos para encontrarnos aquí. Verás que pronto, al agradecer todo lo que llega a ti y fluye a través de ti para los demás, te transforma en alguien amable. Y amabilidad dada es amabilidad recibida. Y ahora esa misma amabilidad en la que te has convertido deseas agradecerla. Se cierra un hermoso círculo virtuoso.

Sé que mucho de lo que hoy he expuesto aquí, varios de mis lectores no lo creerán, aquellos que todavía solo alcanzan a ver lo que su ego les permite. ¡Yo mismo no creería en nada de lo que escribí aquí si lo hubiera leído hace tan solo unos años! Pero también sé que hoy ni siquiera escribo yo. Todo lo que está escrito aquí fluyó a través de mí. Desde hace tiempo me queda claro que el que escribe los libros no soy yo, que el que dicta las conferencias no soy yo, que el que escribe columnas en Internet no soy yo, que el que hace los programas de radio y televisión no soy yo, que el que da consulta no soy yo. Es Dios. Pero de que lo disfruto eso sí, y el que disfruta creo que ese sí soy yo. Quizá esta sea una de las mayores bendiciones que Dios nos da a los humanos, cuando nos hacemos a un lado (nuestro ego) y permitimos que Él se manifieste a través de nosotros, así el que disfruta somos precisamente nosotros. Él es el disfrute en Sí Mismo, entonces cuando conectamos con Él, el disfrute más pleno y el gozo más auténtico se sucede a través de nosotros. He llegado a pensar que en esencia nosotros no hacemos nada, todo lo hace Él mientras nosotros podemos elegir tan solo la divina experiencia de ser testigos. Es cuando se comprende que la forma más eficiente de hacer es el no hacer, esto significa cuando no hacemos con nuestro ego, sino que permitimos que se haga a través de nosotros al conectar con el motivo, el motivo llamado Dios. Qué claro me queda hasta hoy que Dios es mi motivo. Y si Dios es el gozo y disfrute en Sí Mismo, entonces cuando conecto con el motivo, cuando hago lo que más me gusta hacer en la vida, cuando conecto con el intento, cuando hago lo que más me apasiona, lo disfruto inmensamente porque estoy experimentando a Dios a través de este hacer. ¡Nunca lo había entendido así y tan solo ha surgido esta explicación mientras escribía! No te imaginas lo emocionado que estoy de que, literalmente hablando, descubramos esto juntos tú y yo aquí al mismo tiempo. Qué claro me queda apenas hoy lo que leí hace tiempo en un poema de Jelaluddin Rumi: “Vende tu inteligencia y compra perplejidad”. Y es que todo lo que me pasa hoy en día no obedece a procesos inteligentes (lo que mi ego quisiera explicarse), sino que suceden maravillas que sin palabras solo me dejan perplejo ¡Por Dios! Date tiempo en esta vida para conectar con el motivo y juro que vivirás una Nueva Conciencia de constante…

¡Emoción por Existir!

Alejandro Ariza.

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