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27/01/2011

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Deseos por arriba del destino. - Columnas

Si algo tocó mi corazón hace unos días, fue tener la oportunidad de conocer a una pequeña joven de 18 años de edad quien es un ángel aquí en la Tierra. Estoy hablando de la extraordinaria ser humano Carolina Ríos. Ella y yo coincidimos en un evento organizado por el DIF para llevar un mensaje a la comunidad juvenil del municipio de García, en Nuevo León. A mí me invitaron a clausurar el evento y desde que me dieron los horarios de mis vuelos, me llamó la atención que me hicieran volar a las 8 de la mañana cuando mi conferencia estaba programada hasta las 5 de la tarde. Esto de viajar con tanto tiempo previo a mi conferencia no lo suelo hacer. Ese día, aunque me negué al principio a ir con tanto tiempo de anticipación, por una u otra razón terminé volando muy temprano. Al poco tiempo de haber llegado supe por qué me mandó Dios tan temprano… para conocer a una de sus mensajeras y apoyarla. La participación de Carolina fue durante la mañana y consistía en mostrar su testimonio de vida. Abrió su presentación con un video que, desde que lo ví, empezaron a rodar algunas lágrimas en mis ojos. Luego nos hizo favor de leernos un discurso y me cautivó de inmediato. Esa mañana presencié que los deseos pueden estar muy por arriba del destino y de esa manera modificarlo. Su testimonio de vida fue maravilloso, no cabe duda que la mayor debilidad se puede transformar en la más poderosa fortaleza cuando se aprende a ver con una Nueva Conciencia. Al terminar su participación, no pude detener mi impulso de quererla felicitar muy abundantemente y pasé al frente. El público no me esperaba, fue una sorpresa cuando entré al escenario. Ahí le prometí públicamente a Carolina ayudarle en todo lo que sea necesario para que cumpla con su sueño de ser una gran conferencista, además de obsequiarle toda la colección de mis libros, audios y videos. Cuando nos dirigimos a la sala de descanso, le pedí su discurso para publicarlo en mi página de Internet y favorecer el que más personas conozcan el hermoso mensaje que este ángel nos trae. Aceptó gustosa y su mamá también, quien es otro ángel por permitir y hacer que estas maravillosas cosas sucedan. Sin mayor preámbulo, aquí te presento el discurso que Carolina Ríos dio aquel día:

 

“Jóvenes, primera dama del municipio de García, señoras y señores:

Agradezco de forma muy especial a la primera dama del municipio de García esta segunda invitación a participar en pláticas y conferencias en este ayuntamiento. Es una invitación que me honra y me distingue.

Fuerza de voluntad. Eso es lo que muchas veces hace la diferencia, especialmente en el área del deporte. Los deportistas mexicanos en el área del deporte adaptado han ganado en una sola olimpiada más medallas que todos los deportistas mexicanos en todas las olimpiadas estándar en las que ha participado nuestro país. ¿Cómo explicarse que quienes tienen un impedimento físico para practicar un deporte han hecho de nuestro país una potencia olímpica, mientras nuestros deportistas que no sufren ningún problema ganan en promedio dos medallas por olimpiada?

México es la tercera potencia mundial en deporte adaptado, pero en otras actividades deportivas básicamente no aparece en las clasificaciones mundiales. Mi explicación a esa diferencia es “Voluntad”, fuerza de voluntad, deseos de abrirse camino por la vida y de ser respetado y tomado en cuenta. Voluntad, orgullo y dignidad es lo que te aleja de la parálisis física que me ha afectado a lo largo de mi vida.

Dignidad es lo más importante que se puede conquistar como ser humano, es la contraparte del miedo, de la ignorancia, es lo que se puede conquistar con trabajo y constancia, es lo que te hace único y a la vez igual a todos los demás. La dignidad es lo que te da fuerza en la vida diaria o en la contienda deportiva, es lo que al final te vuelve humano.

Una de mis primeras memorias y quizá una de las más intensas me remite a la primera ocasión que pude ponerme de pie por mí misma. Yo sufro de cuadriplejia, lo cual debería impedirme ponerme de pie, controlar mis manos y probablemente dirigirme a ustedes en este día. Sin embargo, durante mi infancia compartí procesos de rehabilitación con una compañera que sufría de diplejía, un padecimiento complicado pero de menor gravedad que el mío. Un día, ella pudo ponerse de pie y ese simple hecho, el de ser dejada atrás aún cuando nuestras condiciones no eran comparables, fue la pieza de orgullo que mi voluntad necesitaba para lograr controlar mis músculos y permitirme pararme sin ninguna ayuda. Fue así que descubrí que, en adición a toda terapia y cuidado, la gran diferencia en toda recuperación es el orgullo, es el grado o nivel al que estamos dispuestos a defender nuestra dignidad para no ser dejados atrás. Pero no quiero usar esta plática para hablar de condiciones médicas, sino de mi perspectiva de la vida, de una vida que a pesar de todo obstáculo merece ser vivida y merece que aportemos algo.

Hoy, estar aquí con ustedes es un honor, una distinción. Me emociona reunirme con jóvenes que creen en que la disciplina y el esfuerzo constante tienen sus recompensas. Me emociona saber que puedo hablar con quienes saben organizarse y aún más con quienes pueden representar a sus municipios en actividades que para mí sería un sueño realizar. Yo les pido que, así como hoy me regalan un poco de su tiempo, también les regalen un poco de sus triunfos al resto de los jóvenes. Lo repito, ustedes me inspiran y sería un verdadero logro que ustedes inspiraran a la juventud nuevoleonesa a organizarse, a disfrutar la convivencia y a enriquecer la vida como ustedes lo han hecho.

La vida está llena de pequeños y grandes triunfos de los que muchos no se dan cuenta: el triunfo de poder tomar un vaso en la mano sin tener que concentrarnos en el esfuerzo; el triunfo de recorrer nuestra casa sin que ello requiera concentrar toda nuestra atención y energía; el triunfo de poder comunicar todo lo que sabemos o hemos aprendido con un lápiz o una pluma; el triunfo de actuar casi tan rápido como se piensa o ser razona.

Yo, al igual que todos ustedes, he cosechado todos esos triunfos cotidianos, pero quizá la perspectiva que las circunstancias personales me imponen, me han hecho atesorarlos de mejor manera, me han hecho que los integre en mi persona y me ha exigido ser una triunfadora de los hechos cotidianos para poder ser feliz y valerme por mí misma. Yo me considero una triunfadora por el simple hecho de preservar y proteger mi dignidad humana, mi dignidad como alguien que puede ser un ejemplo simplemente por enfrentar la vida con toda su adversidad. Ustedes pueden ser un ejemplo en la excelencia académica o deportiva, pero sobre todo pueden ser un ejemplo de lo que los jóvenes organizados pueden cambiar a México.

El reto no es estar aquí hoy, el reto es dónde estarán ustedes mañana y dónde pueden con su trabajo, estar mañana los jóvenes de nuestros municipios. Creo que en cierta forma todos podemos ser ejemplo, pero a veces la facilidad con la que podemos lograr algunas cosas nos hace olvidar su importancia.

Tener que dar dos pasos donde otros dan uno, tener que usar un minuto para lo que algunos apenas dedican un segundo, es lo que hace forjarte metas cada día, casa semana, cada mes, cada año. Sí, la vida a mí me cuesta un poco más, pero quizá por ello la valoro y aprecio en todos sus detalles y con mayor detenimiento. Sin embargo, las dificultades físicas no implican dificultades en la cualidad que nos hace verdaderamente humanos, no implica dificultades en la habilidad para razonar, para pensar, para intuir, para decidir.

Me gustan las matemáticas y me gustan porque son el lenguaje de la naturaleza, son el lenguaje más abstracto y complejo, son el lenguaje de la inteligencia humana, son una vía para demostrar que es más importante comprender todas las cosas que nos rodean, que tener la capacidad física para rodear todas las cosas.

Me gustan las matemáticas porque ellas siempre me recuerdan que aún el más complicado de los problemas tiene una solución, porque me recuerdan que aún la idea más complicada puede expresarse de forma simple y elegante.

Yo enfrento el problema de controlar mi cuerpo, pero es precisamente esa lucha la que me recuerda que Carolina Ríos existe más allá de su cuerpo, y es esa dificultad la que me hace dueña plena de cada una de mis células. Mi cuerpo es el instrumento que debo aprender a dominar para proseguir mi vida, ello es un reto, pero es también la oportunidad de tomar conciencia de lo que hago o no hago con mi parte física, es tomar conciencia de la fragilidad de nuestra existencia física en un mundo adolescente que tiende a abusos y descuido de un cuerpo que nos mantiene en contacto con el mundo.

Tan orgullosa como ustedes, tan inteligente como ustedes y tan digna como ustedes, es como yo me defino. Sin embargo, no soy ingenua. Mi condición no es cómoda ni fácil, pero con toda seguridad les puedo decir que yo no me cambiaría por nadie. Yo no siento mis dificultades físicas como un problema de por vida, yo clasifico mis dificultades físicas como una oportunidad para tener una vida extraordinaria.

Desde el primer día de mi existencia yo he tenido una misión clara, primero fue sobreponerme a los problemas físicos más básicos, después demostrar que podía participar en la escuela y ser un alumno de calificaciones distinguidas. Hoy mi misión es demostrar que la parálisis cerebral es un simple accidente del destino, un accidente que puede ser corregido y dejado atrás con los cuidados y la voluntad necesaria.

Yo jamás he tenido que preguntarme qué sigue, mis metas siempre han sido claras, han sido ser una mujer plena, una mujer profesionista, una mujer a la que una pequeña circunstancia de la vida no le va a quitar la oportunidad de dejar huella en su familia, en su sociedad y en su país.

Me gustan los retos y quizá es un gusto que heredé de mi familia, especialmente de mi padre, Mario Ríos Gutiérrez. Del mismo modo que no me gusta ocultar mi condición, no me gusta ocultar que mi familia tuvo un origen modesto. No me gusta ocultarlo porque ello sería destruir el mérito de mi padre que en menos de 15 años pudo construir con trabajo duro una empresa que hoy es líder en su ramo en México y un fuerte competidor en los Estados Unidos. No me gusta ocultar que a los 23 años, sin una posición económica estable para su familia, mi padre tenía una hija que necesitaba atención costosa y urgente y que hoy, 18 años después, a los 41 años de mi padre, no sólo puede darme la mejor atención médica disponible, sino empleo a más de 200 familias. Del mismo modo, no me gusta ocultar que duele cuando tus amigos te perciben como una carga, que duele cuando a tus espaldas muchos murmuran que se te da un trato ventajoso cuando haces tus exámenes y se te califican. A esos dolores y a esas muestras de ignorancia sólo puedo decir que mi comportamiento es honesto y que no sufro de invalidez.

Invalidez, esa palabra que me persigue y que persigue a muchos en condiciones parecidas. Esa es una palabra totalmente equivocada. Llamar a alguien inválido equivale a quitarle la calidad humana, a decirle que hay algo en él o ella que le hace incompleto. Yo prefiero la palabra “discapacidad”; en mi condición todas las cualidades verdaderamente humanas están presentes, sólo la capacidad motriz es deficiente, pero ello no me hace menos capaz en un mundo donde el conocimiento, la información y el análisis de imágenes y datos son las claves del desarrollo de la humanidad.

Para mí, el paso siguiente es demostrar que a pesar de que desde mi nacimiento no se me daba oportunidad alguna para llevar una vida feliz, hoy gracias al equipo que integran mi madre, mi padre, mi hermana Fanny, mi hermano Mario, mis amigos y tantos y queridos médicos, puedo decir que no solo soy feliz sino que quiero lograr y cambiar muchas cosas. Para nosotros los jóvenes creo que la respuesta es simple y retadora: ahora sigue que todos seamos voceros del México que queremos y podemos construir. Yo quiero dejar en claro que quienes enfrentan dificultades físicas en el siglo XXI podemos triunfar y sobresalir tanto o más como los demás, quiero transmitir ideas y datos que son la llave de todo nuestro tiempo, y por ello ser capaz de reunirme en este lugar con jóvenes excepcionales era fundamental para mí.

Creo que a retos extraordinarios hay que enfrentarlos con voluntad e inteligencia extraordinarios. Creo que mi reto me ha dado la oportunidad de apreciar más lo que nos hace humanos y las fuerzas creadoras que hemos recibido como regalo. Creo que a mis 18 años estoy lista para asumir el nuevo reto de ser un adulto pleno, con todo el orgullo y la dignidad que ello implica, creo que mi condición me ha dado una misión enorme, la misión de ser completa, la misión de ser yo misma, la misión de siempre ser mejor que el día anterior.

Yo aspiro, junto con todos ustedes, con la generación de mexicanos a la que pertenezco, a construir un país generoso, a hacerlo con disciplina y trabajo diario, y sé que mi sueño acompañado de fuerza de voluntad, se podrá hacer realidad.

Gracias.”

 

Tan solo dos días antes de este discurso, Carolina se acababa de graduar con honores de su escuela preparatoria. ¡Felicidades Carolina! Mi compromiso de apoyar todas las nobles causas que ayuden al ser humano a ser más humano queda manifiesto con la publicación de tu discurso aquí. Ten la certeza de que el año entrante, tu discurso formará parte de uno de mis libros y llegará tu mensaje a millones de personas en una magnitud que todavía no imaginas. ¡Enhorabuena!

            No hay mucho más que decir frente al testimonio de vida de una chica muy guapa y entregada a una misión existencial. Esto lo pude constatar con mis propios ojos. Solo me queda compartir con mis lectores la gran emoción de constatar en cada uno de mis viajes, por todo lo ancho y largo del país y de otros países, que cada vez más se hace manifiesta la Luz en la humanidad, cada vez más somos las personas con un sentido de vida tan dirigido el bien de la sociedad, cada vez más son los testimonios en diferentes latitudes del planeta. Algo maravilloso está pasando. No importa que los medios de comunicación no enfoquen su atención en estas maravillas del mundo, no importa que quieran seguir manipulando la opinión pública a través de noticieros amarillistas o programas de televisión repletos de violencia y maldad, no importa. Existimos otros medios que poco a poco estamos llenando los vacíos de la sociedad. Como dice Deepak Chopra, estamos muy próximos a un súbito cambio de conciencia colectivo. Yo también sé que esto está pronto a suceder y el siguiente nivel de una Nueva Conciencia está a la vuelta de la esquina, ya falta muy poco para llegar a la masa crítica donde todos se alinearán en un bien común. Me alegra que tú lector, lectora, Carolina y tantos otros seres humanos de Luz, nos estemos haciendo cada día más presentes en beneficio de la sociedad. Bendigo el momento. Es una dicha ser testigos y artífices de este cambio de conciencia colectivo que ya ha empezado y que nada puede detener.

            Si gustas tener comunicación con Carolina, solo envía un correo aquí a Nueva Conciencia y te informaremos de inmediato su correo para que puedas establecer contacto con esta formidable mujer. Conocer gente así es sin duda, una gran fuente de…

¡Emoción por Existir!

Alejandro Ariza.

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